Tras ser galardonada por Forbes, la viña chilena duplica su facturación en el país y apuesta por la inteligencia artificial y el turismo de lujo para el consumidor mexicano

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
México se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos y de mayor crecimiento para la industria vitivinícola en América Latina. Con un valor de mercado que superó los 4,381 millones de dólares y proyecciones que apuntan a rebasar los 6,600 millones de dólares hacia 2030, el país se encuentra en el epicentro de una transformación de consumo sin precedentes. En medio de este escenario, Viña Santa Rita llega al momento más relevante de su historia contemporánea al ser reconocida por Forbes como “The Best Winery in the World” dentro del prestigioso listado de The World’s 50 Best Wineries.
Esta distinción valida una estrategia global de largo plazo que combina tradición enológica, innovación, sustentabilidad y turismo patrimonial. El logro coincide con un periodo de extraordinario éxito en el mercado mexicano, donde la viña fundada en 1880 en Alto Jahuel, en el Valle del Maipo, logró duplicar su facturación gracias al fenómeno de premiumización del mercado y al fortalecimiento de su modelo de distribución de la mano de IDI.
Actualmente, Santa Rita se posiciona sólidamente como la tercera viña chilena con mayor volumen de exportación a México. Su portafolio destaca por etiquetas de alto valor que han hecho historia en la industria:
- Casa Real: Su vino ícono, el primer exponente sudamericano en convertirse en Wine Legend por Decanter.
- Pewën de Apalta: Reconocido consecutivamente como el mejor Carmenere de Chile por la guía Descorchados.
- Floresta: Nombrada la mejor línea de vinos de Chile por el Master of Wine Alistair Cooper.
- Líneas Emblemáticas: Éxitos comerciales consolidados como Medalla Real, 120 Reserva Especial y 3 Medallas.
El consumo per cápita de vino en México ha crecido más de un 500% en las últimas dos décadas. Los nuevos consumidores privilegian la calidad por sobre la cantidad, buscando propuestas exclusivas y con identidad. Al respecto, Javier Bitar Hirmas, Gerente General de Viña Santa Rita, destaca: “Lo interesante de México, más que el crecimiento del consumo de vino, es cómo está evolucionando el consumidor. Hoy vemos personas mucho más interesadas por el origen, la gastronomía y las historias detrás de cada etiqueta, con una clara búsqueda de mayor valor y sofisticación”.
Para responder a estas nuevas tendencias informadas por la evolución del mercado, la compañía ha desarrollado alternativas innovadoras que incluyen vinos sin alcohol, productos de baja graduación y formatos listos para beber en lata. Asimismo, en el viñedo han implementado el Proyecto WiSe, una reconversión de más de 1,300 hectáreas que incorpora inteligencia artificial, viticultura de precisión y modelos predictivos para optimizar el uso del agua frente al cambio climático.
La apuesta de la marca también se traslada fuertemente al sector del enoturismo de alta gama. Su complejo patrimonial en Chile atrae a miles de visitantes internacionales, registrando un impacto directo en el público mexicano, cuyas visitas hacia el país sudamericano se duplicaron recientemente. La meta final es conectar la experiencia de hospedaje en su exclusivo Hotel Casa Real con las mesas de los consumidores en México que buscan sofisticación en cada botella.
Nota del Editor: El ascenso de Viña Santa Rita y su alianza con IDI reflejan perfectamente la madurez del mercado mexicano, el cual ha dejado de ser un consumidor periférico para convertirse en un destino obligatorio para las marcas de lujo internacional. La introducción de tecnología predictiva e inteligencia artificial en los viñedos demuestra que la tradición no está peleada con la vanguardia ecológica y comercial.
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