¿Qué nos dicen los indicadores del primer trimestre? Alfredo Marentes de VT Markets analiza el complejo panorama que enfrenta el país ante la revisión del T-MEC y las tasas de interés.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El primer trimestre de 2026 ha dejado señales claras de que la economía mexicana se encuentra en una encrucijada. Con una moderación notable en el consumo privado y una inversión fija que lucha por encontrar tracción, el país enfrenta un periodo donde la certidumbre externa será la clave para definir si alcanzaremos las proyecciones de crecimiento.
Consumo privado: ¿Un motor que pierde fuerza?
Aunque el consumo privado no está en crisis, sí muestra signos de fatiga. Tras un arranque de año difícil, marzo presentó un rebote del 1.2% mensual, impulsado principalmente por el dinamismo de las remesas (+20.7% mensual) y el consumo de bienes importados. Sin embargo, esto no oculta una realidad preocupante: el primer trimestre cerró con una contracción del 0.76%, la primera en más de un año.
Para Alfredo Marentes, analista de mercados en VT Markets, el problema radica en que el impulso por los incrementos al salario mínimo comienza a diluirse sin que la creación de empleo formal tome el relevo necesario. Para que el gasto de los hogares retome el ritmo, se requiere un entorno de mayor certidumbre de cara a la revisión del T-MEC el próximo 1 de julio y una inflación que continúe su descenso hacia el 3.9%.
Inversión fija: El impacto de la incertidumbre comercial
El panorama para la inversión fija es aún más complejo, acumulando una caída del 3.3% en el primer trimestre respecto al año anterior. La variable crítica aquí es, sin duda, la relación comercial con Estados Unidos. Mientras no haya claridad sobre las condiciones de la revisión del acuerdo comercial, las empresas están postergando compromisos de capital a largo plazo, especialmente en maquinaria y equipo.
- Divergencia entre sectores: Mientras la inversión pública mostró un crecimiento del 6.60% anual en el primer trimestre, la privada cayó un 4.42%, subrayando que el gasto gubernamental es insuficiente para compensar la cautela de las empresas.
- Política monetaria: Con la tasa de interés de Banxico situada en el 6.50% y sin expectativas de nuevos recortes hasta finales de 2027, el costo del dinero actúa como un freno adicional para la expansión empresarial en un entorno donde la demanda sigue siendo débil.
El camino hacia la recuperación
La hoja de ruta para reactivar la economía parece definida, aunque no es sencilla. Según el análisis de Marentes, la recuperación de la inversión depende de tres ejes fundamentales:
- Resolución del T-MEC: Es el factor determinante para liberar el flujo de capitales.
- Certeza jurídica: Señales domésticas claras que den confianza a los inversionistas.
- Gasto público: Un rol catalizador pero secundario frente al sector privado.
Nota del editor: Es fundamental monitorear los mensajes que surjan durante el mes de julio tras la revisión del T-MEC. Para quienes tienen planes de inversión o negocios, la prudencia es la mejor aliada en este momento. La política monetaria ha hecho su parte para estabilizar la moneda y los precios, pero en el escenario actual, la economía mexicana necesita menos incertidumbre y más claridad en sus reglas del juego para volver a pisar el acelerador.
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