La temporada de lluvias y eventos de alta demanda ponen a prueba la eficiencia de la última milla. ¿Tu operación es reactiva o está preparada para adaptarse antes de la tormenta?
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
La lluvia no solo moja el pavimento; para la logística urbana, un aguacero es sinónimo de rutas alteradas, tiempos de entrega disparados e intentos fallidos que le cuestan caro a cualquier negocio. En un país como México, donde ciudades como CDMX, Guadalajara y Monterrey enfrentan precipitaciones intensas cada año, la operación de última milla se enfrenta a un desafío crítico: ¿cómo mantener la eficiencia cuando el clima, el tráfico y la demanda alta chocan al mismo tiempo?
Para Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc. México, el error más común es intentar operar durante una tormenta como si fuera un día soleado. «Cuando el clima se vuelve variable, la última milla no puede depender de rutas fijas o promesas de entrega rígidas», advierte.
La trampa de la expectativa digital El consumidor actual es implacable: quiere inmediatez y claridad, sin importar si afuera hay un diluvio. Según datos de la AMVO, los principales puntos de dolor para el cliente son recibir productos maltratados (45%), el incumplimiento de tiempos (38%) y entregas incompletas (33%). En temporada de lluvias, estos problemas se multiplican por la falta de información preventiva.
Este 2026, la presión es mayor. La temporada de lluvias coincide con un verano de altísima actividad urbana debido al torneo internacional de futbol, lo que complica aún más la movilidad en las sedes principales.
Claves para pasar de una logística reactiva a una preventiva Si quieres que tu negocio sobreviva a la «tormenta» logística, Epelbaum sugiere un cambio de chip hacia la prevención:
- Diversificación de puntos de entrega: No dependas solo de la entrega a domicilio. Ofrecer opciones de recolección en puntos cercanos reduce drásticamente los intentos fallidos.
- Comunicación proactiva: No esperes a que el cliente pregunte dónde está su paquete. Si la lluvia está afectando las rutas, avisa antes. La transparencia es el mejor antídoto contra la frustración.
- Flexibilidad en los tiempos: Ajusta tus promesas de entrega en tiempo real según la variabilidad climática y las zonas de riesgo. Es mejor ser realista que prometer algo imposible.
- Protección del producto: Con el aumento de humedad, el cuidado del empaque es más crítico que nunca. Un paquete dañado por agua es una pérdida inmediata de confianza y de dinero.
Una prueba de madurez operativa La temporada de lluvias de 2026 no debe ser vista como una crisis inevitable, sino como una prueba de madurez. Las empresas que logren diseñar una operación capaz de adaptarse —coordinando mejor al vendedor, al transportista y al cliente— serán las que ganen la lealtad del consumidor a largo plazo. Al final, la logística urbana ya no es solo mover cajas, es gestionar la resiliencia en una ciudad que cambia en cuestión de minutos.
Nota del Editor Seamos realistas: todos hemos tenido esa ansiedad de ver en la app que «el repartidor está cerca» mientras afuera cae un diluvio bíblico. Mi consejo humano para quienes venden en línea: no tengan miedo de gestionar las expectativas del cliente. Un correo electrónico amable diciendo «Debido al clima, tu entrega podría tomar unas horas extra» vale oro y genera mucha más confianza que un silencio sepulcral seguido de una entrega fallida. ¡La comunicación salva ventas y relaciones!
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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