La popularidad de los medicamentos para combatir la obesidad está cambiando la manera de enfrentar el sobrepeso, pero también ha abierto la puerta a la automedicación, los tratamientos sin supervisión y la pérdida de masa muscular. “Me pongo la inyección y ya no tengo que hacer dieta. Ya puedo comer lo que yo quiera. Y eso es un error”, advierte el especialista.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Durante años, bajar de peso en México parecía una carrera interminable de dietas, productos milagro, suplementos, ayunos, rutinas de ejercicio y recomendaciones que pasaban de boca en boca. Hoy, una nueva generación de medicamentos cambió radicalmente la conversación.
Los tratamientos basados en agonistas del receptor GLP-1 y otros medicamentos relacionados con el control del apetito han convertido a la obesidad en uno de los grandes temas de conversación médica, pero también en un fenómeno de consumo.
Para el Dr. David Alberto de José Montalvo Castro, médico bariatra con más de 39 años de experiencia, el avance representa una herramienta importante para determinados pacientes, pero también un riesgo cuando se utiliza sin diagnóstico, seguimiento médico y cambios en los hábitos.
“La automedicación siempre ha existido”, explica el especialista, quien ha presidido el Consejo Mexicano de Médicos Bariatras, la Asociación Mexicana para el Estudio de la Obesidad y Trastornos Alimentarios y el Colegio Mexicano de Bariatría.
El problema, señala, es que los nuevos medicamentos pueden conseguirse con demasiada facilidad.“Desafortunadamente la falta de información de la gente hace que los utilicen de manera inadecuada”, afirma Montalvo.
El fenómeno de la inyección para adelgazar
La popularidad de medicamentos como semaglutida y tirzepatida ha generado una nueva cultura alrededor de las inyecciones para perder peso. En redes sociales abundan testimonios, antes y después, recomendaciones y hasta promociones.
El especialista cuenta que incluso ha observado cómo estos productos son recomendados fuera del ámbito de la medicina bariátrica.“Ya ahorita hay clínicas de estos de belleza de que ponte el Botox y te pongo Ozempic, o Tirzepatida”, relata durante la entrevista.
La situación se vuelve todavía más preocupante cuando el paciente ni siquiera entiende qué está utilizando.“Algunas pacientes van a consulta y me dicen: doctor, quiero que me ponga la vacuna”, cuenta.
Y la respuesta del médico es contundente:“No es una vacuna, es un medicamento que hay que inyectarlo”.La diferencia no es menor. Un medicamento contra la obesidad no funciona como una protección permanente contra el aumento de peso.
El error de pensar que la inyección sustituye a la dieta
Uno de los principales mensajes que Montalvo quiere dejar es que estos medicamentos no deben entenderse como un permiso para abandonar la alimentación saludable.

“El sueño de muchos pacientes es: me pongo la inyección y ya no tengo que hacer dieta. Ya puedo comer lo que yo quiera. Y eso es un error”, advierte.
Los tratamientos GLP-1 actúan, entre otros mecanismos, sobre la regulación del apetito y la sensación de saciedad. La OMS explica que estos medicamentos pueden retrasar la digestión y aumentar la sensación de llenura, reduciendo la ingesta de alimentos. Pero la propia organización recomienda integrarlos con alimentación saludable, actividad física y acompañamiento profesional.
Para Montalvo, precisamente ahí está una de las claves del tratamiento.“La forma correcta es inyectarse y hacer una dieta especialmente diseñada para el uso del medicamento”, señala.
El músculo también importa
Bajar kilos no necesariamente significa mejorar la composición corporal.El especialista explica que uno de los puntos que debe vigilarse durante un tratamiento farmacológico para perder peso es la conservación de la masa muscular.“La dieta tiene que tener un buen porcentaje de proteína para que haya de dónde tomar para conservar la musculatura”, explica.
La preocupación no es únicamente estética. La masa muscular es fundamental para mantener fuerza, movilidad y funcionalidad, particularmente conforme avanza la edad.
Por eso, una pérdida rápida de peso sin una estrategia nutricional y física adecuada puede dejar al paciente con una composición corporal poco saludable.
El rebote también existe
Otro de los mitos que busca desmontar el especialista es que una persona puede utilizar el medicamento durante un periodo corto y después olvidarse para siempre del problema.
“Si se suspende abruptamente el medicamento hay una tendencia muy fuerte al rebote”, advierte.
La OMS considera actualmente a la obesidad como una enfermedad crónica que puede presentar recaídas y señala que los tratamientos GLP-1 pueden utilizarse a largo plazo en determinados adultos con obesidad, siempre bajo indicación médica. La organización también advierte que todavía existen interrogantes sobre algunos aspectos del uso prolongado y la suspensión de estos tratamientos.Por ello, el medicamento no debe plantearse como una intervención aislada.
Cuando el problema deja de ser solamente estético
Uno de los cambios que más preocupa al especialista es que la sociedad continúa tratando el exceso de peso como un asunto principalmente estético.
Para Montalvo, ese enfoque es equivocado.“La solución es tratar a la obesidad como un problema serio de salud”, afirma.La evidencia médica coincide en que el sobrepeso y la obesidad están asociados con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, hígado graso, enfermedad renal, algunos tipos de cáncer y apnea del sueño.Es decir, no se trata solamente de que una persona quiera entrar en un pantalón determinado.Se trata de reducir riesgos que pueden acumularse durante años.
El cuerpo puede dar señales antes de una enfermedad grave
Montalvo señala que existen señales que pueden indicar que el exceso de peso ya está afectando la vida cotidiana.Una de ellas es la pérdida de capacidad para realizar actividades básicas.“Subir un piso o dos de las escaleras, agacharse, amarrarse las agujetas, ponerse los calcetines, cortarse las uñas, se sofoca al hacer eso, muy mala señal”, explica.
También menciona el aumento de los ronquidos y la dificultad para dormir acostado como señales que merecen atención.La apnea obstructiva del sueño es, de hecho, una de las condiciones asociadas con el exceso de peso y puede aumentar el riesgo cardiovascular y metabólico cuando no se trata.
No todo se mide en kilos
Uno de los conceptos más interesantes de la conversación es que el número de la báscula no cuenta toda la historia.“El exceso de grasa es lo que mata a la persona, no el exceso de kilos y no el exceso del volumen”, explica Montalvo. “Sino que la proporción sea menos músculo y más grasa”.
Esto ayuda a entender por qué una persona puede tener un peso aparentemente normal y, sin embargo, presentar una composición corporal poco favorable.La grasa abdominal, además, está relacionada con un mayor riesgo metabólico.
La cirugía tampoco es un atajo
El auge de los medicamentos también ha reabierto la conversación sobre la cirugía bariátrica.Para Montalvo, ambas herramientas pueden tener un lugar dentro del tratamiento, pero ninguna debe confundirse con una solución automática.
“Toda cirugía implica un cierto grado de riesgo”, señala.El especialista explica que la cirugía requiere evaluar las condiciones del paciente y su capacidad para asumir un cambio permanente en su estilo de vida.
“Una vez hecha la cirugía bariátrica no hay vuelta atrás y esos cambios van a ser para el resto de su vida”, afirma.Y vuelve a la misma idea:“No es la cirugía bariátrica, tampoco es como los medicamentos, que tampoco son para que yo me lo tomo, me inyecto o me opero y ahora puedo comer lo que yo quiera”.
La verdadera revolución puede estar en cambiar la manera de entender la obesidad
Después de casi cuatro décadas de práctica médica, Montalvo observa una transformación profunda: el sobrepeso comienza a dejar de ser visto como una cuestión de voluntad y empieza a ser abordado como un problema médico.
“Los pacientes tienen que aprender también a entender que la obesidad es una enfermedad y que hay que tratarla con seriedad”, afirma.La llegada de nuevos tratamientos puede representar una revolución, pero solamente si se utiliza dentro de una estrategia integral.
La OMS coincide en que los medicamentos GLP-1 pueden formar parte del tratamiento a largo plazo de determinados adultos con obesidad, pero no sustituyen la alimentación saludable, la actividad física ni el acompañamiento profesional.
El mensaje, entonces, es mucho menos espectacular que una transformación de redes sociales, pero mucho más importante para la salud:no existe una inyección que permita olvidarse para siempre de los hábitos.
La medicina puede ayudar a cambiar el rumbo. Pero el objetivo final sigue siendo construir una vida que pueda sostener ese cambio.

Para conocer más sobre el trabajo del Dr. David Montalvo, Médico Bariatra y Especialista en Medicina Cannábica, así como sus servicios y trayectoria, se puede consultar su sitio oficial: drdavidmontalvobariatra.com. También es posible solicitar información en los teléfonos 55 5524 1010 y 55 5524 0664, o a través de los correos david@montalvo.as y dr_montalvo@hotmail.com. En redes sociales, el especialista se encuentra como @drdavidmontalvo.
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