En Si no me acuerdo de ti, la actriz interpreta a Karen, una de las parejas de Miguel, en una historia que cruza memoria, pérdida, bisexualidad y resiliencia. La obra tendrá temporada del 3 de octubre al 12 de diciembre en El Círculo Teatral de Ciudad de México.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
¿Qué sucede cuando la memoria deja de ser un lugar seguro? ¿Qué queda de una persona cuando los recuerdos comienzan a fragmentarse? Y, quizá más importante, ¿qué partes de nosotros permanecen incluso cuando aquello que creíamos conocer empieza a desaparecer?
Esas preguntas atraviesan “Si no me acuerdo de ti”, una obra que comienza con una imagen tan desconcertante como poderosa: Miguel despierta en medio de un funeral, pero no hay cuerpo. A partir de ahí, la realidad comienza a mezclarse con el sueño y los recuerdos, mientras el protagonista intenta reconstruir aquello que ha olvidado.
La obra llegará a El Círculo Teatral, en la colonia Condesa, del 3 de octubre al 12 de diciembre de 2026, con funciones los sábados a las 20:00 horas. En el elenco participan Alberto Quijano, Andrés Jurado, Ignacio Vega, Mariana León y Viviana Chávez, quien interpreta a Karen, una de las relaciones amorosas de Miguel.
Para Chávez, sin embargo, el funeral es apenas la puerta de entrada a una historia que habla de algo mucho más amplio: la manera en que enfrentamos la pérdida y cómo el cuerpo y la mente intentan procesar aquello que no siempre podemos controlar.
“Si bien habla de un funeral y de que alguien murió y no sabemos quién, también habla de la memoria y de cómo nos enfrentamos a los momentos difíciles”, explica la actriz.
La historia también incorpora el amor y la resiliencia, dos conceptos que Chávez considera fundamentales dentro del montaje. Y en medio de ese universo aparece Karen, personaje que forma parte de un triángulo amoroso alrededor de Miguel.
“Hay un pequeño gran triángulo amoroso dentro de la obra”, adelanta Chávez. “Yo soy Karen y soy la segunda pareja o una de las parejas de Miguel”.
La frase parece sencilla, pero dentro de la estructura de la obra adquiere otra dimensión. Si no me acuerdo de ti no utiliza las relaciones únicamente como un recurso romántico, sino como parte de una exploración sobre identidad, memoria y las distintas formas de amar.
Una obra sobre ser uno mismo
Uno de los temas que más destaca Chávez al hablar del montaje es la posibilidad de reconocerse sin necesidad de encajar completamente en una idea preconcebida de quién deberíamos ser.
Para la actriz, el mensaje principal que quisiera que el público se llevara después de la función es precisamente ese: aceptar quiénes somos, incluso cuando sentimos que no pertenecemos.
“Está bien ser ellos”, señala. “La naturaleza generalmente nunca se equivoca, que estamos aquí por una razón y que a veces, aunque no nos sintamos parte de o que nos sintamos fuera del lugar, somos perfectamente imperfectos como somos”.
En ese sentido, la obra establece un diálogo con una experiencia particularmente humana: la sensación de estar fuera de lugar y la necesidad de reconstruir nuestra propia identidad.
El recuerdo puede funcionar como una especie de archivo personal, pero también puede ser incompleto, contradictorio o incluso doloroso. La obra utiliza esa fragilidad para preguntarse qué sucede cuando aquello que creemos que somos depende de aquello que recordamos.
El cuerpo como territorio de exploración

La puesta en escena ha significado también un proceso particular para el elenco. Chávez describe el trabajo con el director y dramaturgo Javier Mira como un proceso de exploración corporal y emocional.
“Ha sido como un trabajo súper bonito”, afirma. Según la actriz, Mira ha colocado al intérprete en el centro del proceso creativo y ha privilegiado la posibilidad de que los actores construyan desde su propio trabajo.
La dinámica, dice, permitió que el elenco pudiera trabajar desde la vulnerabilidad y establecer una relación de confianza.
“Tenemos un grupo de actores muy generosos, tanto en escena como fuera”, comenta Chávez.
Esa cercanía también se extiende al espacio donde se presenta la obra. El Círculo Teatral, como otros espacios independientes de dimensiones más reducidas, permite que la distancia entre escenario y público sea mínima.
Para Chávez, esa proximidad modifica incluso la energía de la función.
“Como actores es bien bonito poder sentir cerquita al público”, explica. “Te llevas la energía de ellos y eso le aumenta un montón a tu personaje”.
Pero la intimidad no ocurre solamente entre actores y espectadores. La actriz destaca también el trabajo de los equipos técnicos, quienes, desde su cercanía con el montaje, pueden aportar ideas y observaciones al proceso.
Del escenario a la producción
Si no me acuerdo de ti representa para Chávez algo más que una nueva experiencia como actriz. También forma parte de un proyecto creativo que comparte con Ignacio Vega: Sin Madres Producciones.
La compañía surgió con una intención concreta: generar espacios donde los actores y otros creativos puedan trabajar bajo condiciones de respeto y seguridad.
“Es nuestra primera producción teatral”, explica Chávez. “Esta es una productora que fundamos Ignacio Vega y yo a raíz de que queremos justamente crear espacios seguros para los actores”.
Para la actriz, uno de los principios centrales de esta iniciativa es colocar la dignidad de los creativos en el centro de la producción.
Ese cambio de perspectiva también le ha permitido mirar su propia profesión desde otro ángulo. Chávez cuenta que participar en los procesos de audición desde el lado de la producción le mostró aspectos que anteriormente no podía observar como actriz.
“Ver el proceso de audiciones desde el otro lado es bien complejo”, reconoce.
La experiencia también modificó su percepción sobre el papel de los intérpretes dentro de una producción.
“A veces, como actores, no se nos permiten muchas opiniones”, señala. “También tenemos cosas importantes que agregar a las producciones, no solo nuestra actuación”.
Llevar la historia al norte
La temporada en Ciudad de México será el primer encuentro de la obra con el público, pero Chávez ya piensa en lo que podría ocurrir después.
La actriz, originaria de Chihuahua, espera que Si no me acuerdo de ti pueda tener una segunda temporada y eventualmente viajar a otros lugares del país.
Hay una razón personal detrás de ese deseo.
“Soy de Chihuahua, entonces me encantaría llevarla a mi tierra natal”, dice.
Para Chávez, la posibilidad de presentar la obra en otros territorios también significaría abrir conversaciones sobre amor, bisexualidad y libertad creativa en lugares donde considera que este tipo de historias pueden tener menos presencia.
La intención, explica, no es únicamente llevar una producción teatral de una ciudad a otra, sino crear espacios donde tanto quienes participan en el montaje como quienes acuden a verlo puedan sentirse seguros.
“Que sea un lugar seguro de creación y que también el público se sienta seguro cuando va y vea la obra”, resume.
Una conversación que continúa fuera de escena
Mientras se prepara para estrenar Si no me acuerdo de ti, Chávez también participa en “Ni madres ni no madres”, junto a Paty Vaca, una obra que aborda la maternidad y la decisión de ser o no ser madre desde la comedia.
La actriz tendrá una función el 9 de octubre en La Teatrería, de acuerdo con la información proporcionada durante la entrevista.
Ambos proyectos comparten algo más allá de la presencia de Chávez: la posibilidad de utilizar el teatro para abrir conversaciones alrededor de temas personales y sociales.
En Si no me acuerdo de ti, esas preguntas aparecen dentro de un funeral sin cuerpo, un espacio donde el pasado se mezcla con el presente y donde la memoria deja de ser una certeza.
Pero quizá la pregunta más importante no sea quién murió.
Quizá sea qué parte de nosotros permanece cuando dejamos de recordar exactamente quiénes fuimos.
Y esa es precisamente la conversación que Viviana Chávez espera abrir con el público a partir del 3 de octubre.
“Si no me acuerdo de ti” se presenta del 3 de octubre al 12 de diciembre de 2026, los sábados a las 20:00 horas, en El Círculo Teatral, Av. Veracruz 107, colonia Condesa, Ciudad de México.




