La integración de sistemas de energía y acceso permite a los hoteles reducir hasta un 30% su consumo, transformando los datos en evidencia ambiental verificable para el mercado corporativo
Por: Rodrigo Pujol
En la industria de la hospitalidad actual, la pregunta ya no es si un hotel debe ser «verde», sino qué tan verificable es su desempeño ambiental. Según Coco Medina, Gerente de Comunicación Estratégica para Latam y El Caribe de Vingcard (ASSA ABLOY), la respuesta no reside en buenas intenciones, sino en una suite tecnológica de punta a punta que conecte las seis dimensiones críticas de la operación.
Hoy, la sostenibilidad ha dejado de ser una declaración ética para convertirse en un motor de rentabilidad. El Sustainable Travel Report 2024 revela que el 83% de los viajeros globales considera la sostenibilidad un factor decisivo. Sin embargo, el dato que está moviendo la aguja de los inversionistas es que los hoteles con certificación verde ganaron un 22% más contratos corporativos en 2024 que sus competidores sin acreditación.
La brecha energética: El costo de la falta de datos
El sector energético es donde la falta de integración tecnológica cobra su factura más alta. El gasto en energía representa entre el 6% y el 10% de los ingresos totales de un hotel y concentra el 60% de su huella de carbono. A pesar de ser el rubro con mayor potencial de ahorro, muchas propiedades aún lo gestionan de forma manual y aislada.
La adopción de controles inteligentes integrados puede:
- Reducir el consumo: Los sistemas de climatización pueden bajar su gasto entre un 20% y 30%.
- Automatización invisible: Habitaciones que ajustan luz y temperatura automáticamente al detectar que el huésped ha salido.
- Visibilidad en tiempo real: Eliminar las suposiciones en la gestión de residuos y agua en destinos críticos como la Riviera Maya, Los Cabos o la Ciudad de México.
De la competencia por precio a la competencia por datos
El mercado hotelero en México está migrando rápidamente hacia los estándares europeos y norteamericanos, donde los clientes exigen datos específicos sobre la huella de carbono por noche de estancia. Las propiedades que carecen de una infraestructura tecnológica capaz de reportar estos indicadores ESG se verán obligadas a competir exclusivamente por precio, sacrificando sus márgenes de ganancia.
La integración de sistemas de acceso, energía y gestión de habitaciones no es solo una mejora operativa; es la única forma de escalar el impacto ambiental y convertirlo en una ventaja competitiva medible ante huéspedes y socios comerciales.
Nota del Editor
Desde Thunder, coincidimos en que la tecnología es el único camino real para que la hotelería en México sobreviva a la crisis de recursos. Lo más relevante de esta visión de Vingcard es que rompe el mito de que ser sustentable es caro; lo que realmente sale caro es operar a ciegas en un 2026 donde el agua y la energía son activos de lujo. Nuestra recomendación es clara: el hotel que no pueda demostrar su eficiencia con datos en tiempo real, simplemente dejará de ser una opción para el viajero corporativo moderno. La tecnología de punta a punta ya no es el futuro, es la línea base de la rentabilidad.
Contactar al editor al correo: editor@thunder.mx.
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