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María San Felipe: la poeta que convirtió el desamor en un refugio para miles de personas

La artista yucateca, fenómeno de TikTok y autora de «Cobarde de mierda», prepara su regreso al Lunario el 19 de noviembre con un espectáculo donde la poesía, la música y las emociones se viven sin filtros

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Por: Rodrigo Pujol Del Toro (editor@thunder.mx)

En tiempos donde las redes sociales parecen premiar la inmediatez y el olvido, María San Felipe decidió hacer exactamente lo contrario: detenerse, mirar hacia adentro y hablar de aquello que muchas personas prefieren callar. Del dolor. Del abandono. Del amor que se fue. Del duelo. De las segundas oportunidades. Y esa honestidad terminó convirtiéndola en uno de los fenómenos poéticos más inesperados de los últimos años.

La autora yucateca, que suma más de 361 mil seguidores en TikTok y más de 4 millones de «likes», se prepara para regresar en noviembre al Lunario del Auditorio Nacional con un espectáculo íntimo donde la poesía y la música funcionan como un enorme abrazo colectivo.

Pero antes de los escenarios llenos y las miles de reproducciones, todo comenzó casi por accidente.»Estaba en la playa, un sábado, y decidí subir el poema más breve que tenía. Era ‘Cobarde de mierda’. Al día siguiente tuve que preguntarle a mi hijo qué significaba la K porque de pronto había miles de personas siguiéndome y yo no entendía qué estaba pasando«, recuerda entre risas.

Lo que parecía un experimento terminó cambiando su vida. Sin embargo, detrás del fenómeno viral existía una mujer que sentía miedo de exponer aquello que había escrito durante años.»Me daba muchísimo pudor. Estos poemas eran demasiado privados. Por eso la primera vez los compartí con apenas veinte personas. Nunca imaginé que terminarían llegando a tanta gente«, confiesa.

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La respuesta del público fue inmediata. Mujeres y hombres comenzaron a reconocerse en sus palabras.

Muchos le escribieron para decirle que, gracias a un verso, habían podido ponerle nombre a emociones que ni siquiera sabían cómo expresar. Y es precisamente ahí donde María encuentra el verdadero sentido de su trabajo.

«Siempre invito a la gente a abrazar lo que siente. Vivir plenamente no significa vivir felices todo el tiempo. Significa permitirnos sentirlo todo: la alegría, el amor, pero también el dolor y la tristeza«, explica.

Sus conciertos, asegura, han dejado de ser simples recitales. Se han convertido en espacios de catarsis. «Hay hombres que me dicen: tengo ganas de llorar y ni siquiera sé cómo hacerlo. Otros me cuentan que estuvieron a punto de salirse del teatro porque no sabían qué hacer con todo lo que estaban sintiendo. Y yo les digo: déjenlo pasar, déjenlo ser«.

La artista también es responsable de cada detalle de su universo creativo. Diseña su ropa, pinta acuarelas, borda, crea cartas, postales y hasta produce personalmente la mercancía que acompaña sus presentaciones.

«Toda mi escenografía es real. Son objetos de mi vida. Mi vestuario está hecho por mí. Las postales, las cartas, las acuarelas… me gusta que todo tenga alma y cuente una historia«, dice.

Su obsesión por recuperar lo artesanal responde a una nostalgia que comparte con miles de seguidores.

«Extraño la emoción de abrir una carta. El sobre, la hoja con flores, el saber que alguien escribió algo para ti. Quiero que las personas vuelvan a sentir eso«.

En una época dominada por los mensajes instantáneos, María parece empeñada en rescatar la lentitud.Y quizá por eso conecta tanto.Porque mientras el mundo corre, ella invita a detenerse.

«La poesía es un acto revolucionario. Es un acto de ternura y de amor. Mientras más entendemos nuestras emociones, menos violentos somos y más capaces somos de comprender a los demás«, afirma.

En noviembre volverá al Lunario, escenario que agotó en su primera visita y que hoy representa una celebración compartida.

«Todo se lo debo al público. Mi carrera la he construido prácticamente sola y llegar al Lunario es una manera de abrazar a todas esas personas que creyeron en mí«, asegura.

Y mientras prepara ese encuentro, la poeta que un día subió un video desde la playa sigue demostrando que, incluso en la era de los algoritmos, las palabras todavía pueden sanar.

Si quieres formar parte de este ritual colectivo donde la poesía, la música y las emociones se viven sin máscaras, María San Felipe regresará el próximo 19 de noviembre al Lunario del Auditorio Nacional con una noche que promete convertirse en uno de los encuentros más íntimos del año. Los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster y en las taquillas del recinto. Mientras llega la fecha, puedes seguirla en todas sus plataformas como @mariasanfelipemusica, donde comparte poemas, canciones y encuentros en vivo con una comunidad que ha convertido las palabras en un refugio emocional. Porque, como ella misma demuestra, todavía existen versos capaces de abrazar.

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