Más allá de la sostenibilidad, la circularidad se posiciona como una estrategia clave para optimizar costos, aumentar la resiliencia y transformar el modelo productivo del país.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Con la implementación de la Ley General de Economía Circular, el panorama empresarial en México ha comenzado a cambiar de forma definitiva. Este nuevo marco legal obliga a las organizaciones a replantear sus políticas bajo una premisa fundamental: el ciclo de vida completo del producto. Ya no se trata solo de gestionar residuos, sino de lograr una circularidad real desde la concepción misma de cada artículo.
Productividad y eficiencia: La cara oculta de la circularidad
Para Juan Carlos Higueras, doctor en economía y vicedecano de EAE Business School, es un error considerar que este modelo es puramente ambiental. En realidad, es una herramienta potente de eficiencia operativa. «Cuando una empresa reduce desperdicios, prolonga la vida útil de sus materiales o rediseña sus procesos, no solo disminuye su impacto ambiental; también mejora sus costos operativos y se blinda ante la volatilidad de los precios de las materias primas», explica el experto.
El modelo tradicional de «extraer, producir, consumir y desechar» ha quedado obsoleto frente a las presiones de las cadenas de suministro globales. Hoy, la competitividad de una empresa depende de su capacidad para integrar la circularidad en todos sus niveles: desde el diseño y la logística, hasta la gestión de inventarios y la relación con proveedores.
Más allá del reciclaje
Un dato revelador es que la circularidad tiene un alcance mucho mayor al simple reciclaje. Cerca del 90% del valor generado por estos modelos proviene del sector servicios, incluyendo actividades de mantenimiento, reparación, asesoría, transporte y almacenamiento eficiente de recursos. El reciclaje de materiales, aunque vital, representa apenas una parte de un engranaje económico mucho más vasto.
Para lograr esta transformación, la tecnología se vuelve el aliado indispensable:
- Inteligencia Artificial y Big Data: Para anticipar inventarios y optimizar rutas.
- Internet de las Cosas (IoT): Para mejorar la trazabilidad de los materiales y medir el impacto ambiental en tiempo real.
El reto: Traducir la sostenibilidad en resultados
El Dr. Higueras enfatiza que las empresas que liderarán el mercado serán aquellas que profesionalicen la medición de su impacto. «No basta con comunicar iniciativas sostenibles; es necesario medir el ahorro de materiales y el impacto financiero real. La sostenibilidad será verdaderamente estratégica cuando se pueda leer directamente en la cuenta de resultados«, concluye.
La economía circular no es solo una obligación legal; es la oportunidad para que México transite hacia un modelo productivo más resiliente, apoyado en la innovación, los datos y una visión de negocio a largo plazo.
Nota del editor: Es refrescante ver que las leyes por fin empiezan a alinearse con lo que el planeta necesita, y que además, le den sentido de negocio. Mi consejo humano: vean esta ley no como un «dolor de cabeza» burocrático, sino como una hoja de ruta para ahorrar dinero y mejorar procesos. Al final, lo que es bueno para el ambiente casi siempre termina siendo bueno para la billetera. ¡A innovar se ha dicho!
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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