Con una dependencia del 60% en importaciones, la industria porcícola apuesta por la inocuidad y la salud animal para asegurar el abasto nacional.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
México se encuentra ante un dilema alimentario relevante: aunque somos el séptimo consumidor mundial de carne de cerdo, la producción interna no logra cubrir la demanda. Actualmente, el país consume 2.7 millones de toneladas anuales, pero solo produce 1.3 millones. Esto significa que seis de cada diez kilos que llegan a nuestras mesas provienen de mercados extranjeros, una cifra que subraya la urgencia de fortalecer la industria nacional.
En el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, expertos de MSD Salud Animal han puesto el dedo en la llaga: la clave para cerrar esta brecha no es solo aumentar granjas, sino blindar la producción a través de la bioseguridad y la salud animal.
La inocuidad, el motor de la eficiencia
Para que México pueda aspirar a la autosuficiencia, el sector porcícola debe adoptar estándares internacionales rigurosos. No se trata solo de alimentación, sino de un ecosistema preventivo que incluye:
- Vigilancia epidemiológica: Monitoreo constante para detectar riesgos sanitarios antes de que se conviertan en crisis.
- Programas de vacunación estratégica: Herramientas científicas que protegen a las piaras de enfermedades que pueden comprometer la cadena de suministro.
- Protocolos de bioseguridad: Medidas críticas dentro de las granjas que evitan la propagación de virus, como ocurrió con la peste porcina africana en Europa, lo cual afectó la movilidad de productos a nivel mundial durante 2025.
El bienestar animal como estrategia productiva
Raúl García, Gerente Técnico de la Unidad de Porcicultura de MSD Salud Animal, es claro al respecto: «La inocuidad alimentaria inicia mucho antes de que un alimento llegue al anaquel». La adopción de tecnologías de inmunización más precisas y el bienestar animal son hoy los pilares de la porcicultura moderna. Un animal sano no solo es un requisito ético, es el requisito indispensable para mantener una producción estable, eficiente y, sobre todo, segura para el consumidor final.
La adopción de la visión One Health (Una Sola Salud) es el camino a seguir. Al proteger la salud de los animales, protegemos directamente la cadena alimentaria, la estabilidad económica de los productores y la salud de millones de mexicanos.
Nota del editor: Es crucial que como consumidores entendamos que la seguridad de lo que comemos depende de los protocolos que se siguen desde la granja. Si bien la importación es una realidad necesaria hoy en día, el objetivo de la industria debe ser el fortalecimiento de la producción local mediante la tecnología. Apostar por productos de empresas que cumplen con altos estándares de bioseguridad es una forma de incentivar esta evolución necesaria en nuestro sistema alimentario.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx
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