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Nutrición y productividad en el trabajo: Cerca del 30% de los mexicanos enfrenta pobreza laboral y la UNAM destaca el papel clave de las prestaciones alimentarias

Un estudio realizado por la máxima casa de estudios analiza cómo los vales de comida y los comedores corporativos se convierten en herramientas esenciales para mejorar el bienestar y la calidad de vida durante la jornada laboral.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro

En México, las condiciones socioeconómicas y el ritmo de las grandes ciudades imponen retos significativos en la vida cotidiana de los trabajadores. De acuerdo con cifras del INEGI correspondientes al primer trimestre de 2026, el 30.7% de la población se encuentra en situación de pobreza laboral, lo que significa que casi una tercera parte de los mexicanos no cuenta con un ingreso suficiente para adquirir la canasta alimentaria básica.

Este panorama trasciende el ámbito estrictamente económico para condicionar profundamente la rutina de los centros de trabajo, donde el presupuesto disponible, los horarios y las opciones de alimentos cercanos determinan qué y cómo comen las personas durante su jornada.

El impacto de comer fuera de casa y la investigación de la UNAM

Para dimensionar esta realidad, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) señala que los hogares mexicanos destinan un promedio de 3,896 pesos trimestrales al consumo de alimentos y bebidas fuera de casa (cerca de 1,299 pesos mensuales). Asimismo, datos recientes indican que el 14.4% de la población padece carencia por acceso a una alimentación nutritiva y de calidad.

Ante esta problemática, la investigación Prestaciones alimentarias: Una forma de mejorar la vida, desarrollada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a cargo del doctor Ricardo Alfredo Varela Juárez, analiza la intersección entre la compensación económica, la alimentación y el bienestar laboral.

“Las posibilidades de alimentarse durante la jornada están relacionadas con el ingreso, el tiempo disponible y las condiciones del lugar de trabajo. Al estudiar las prestaciones alimentarias, buscamos entender cómo pueden responder a esas circunstancias y contribuir al bienestar de las personas en distintas modalidades de empleo”, señaló el doctor Ricardo Alfredo Varela Juárez.

Soluciones flexibles para las necesidades modernas

El estudio destaca que las alternativas de apoyo deben adaptarse a la diversidad de los modelos de empleo actuales. Mientras que las grandes corporaciones pueden implementar comedores internos, las pequeñas y medianas empresas, los equipos en esquemas híbridos o los trabajadores en constante desplazamiento requieren soluciones versátiles.

En este contexto, herramientas como los vales de comida se posicionan como un “comedor portable”, permitiendo a los colaboradores adquirir alimentos preparados en establecimientos locales, restaurantes y cafeterías, diferenciándose de los tradicionales vales de despensa destinados al hogar. Para ilustrar su impacto, el análisis plantea que un apoyo alimentario de 3,000 pesos mensuales representa el equivalente al 15% de un salario de 20,000 pesos, robusteciendo de manera directa el poder adquisitivo del talento.

Repensar las prestaciones alimentarias deja de ser un beneficio opcional para convertirse en una estrategia de responsabilidad social corporativa que cuida la salud y la economía de quienes sostienen el motor productivo del país.

Nota del editor: Garantizar que ningún trabajador deba preocuparse por resolver su alimentación diaria es el primer paso para construir empresas más humanas y comunidades verdaderamente prósperas.

Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.

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