El cantautor chileno radicado en México consolida su identidad sonora tras cuatro años de desarrollo, presentando una fusión de ritmos altiplánicos, guitarras hipnóticas y texturas digitales
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El mercado de la música independiente en América Latina, la evolución de la canción de autor contemporánea y las nuevas dinámicas de consumo en las plataformas de streaming atraviesan por un periodo de profunda transformación estética y estructural. En un entorno saturado por producciones de carácter efímero y fórmulas comerciales estandarizadas, emerge una tendencia que privilegia la honestidad emocional, la complejidad acústica y la reconfiguración de los géneros de raíz. Esta corriente, denominada por los especialistas como una búsqueda de escucha profunda, utiliza las herramientas tecnológicas actuales no para sustituir la instrumentación orgánica, sino para expandir sus atmósferas sonoras, convirtiendo los procesos de duelo y las vivencias personales en crónicas musicales de alta fidelidad y alcance regional.
Ante la necesidad de renovar los catálogos del folclore urbano y delimitar las propuestas artísticas que liderarán los circuitos de conciertos íntimos en los próximos meses, un músico y productor sudamericano ha puesto en circulación su primer largometraje de estudio.
Del folclore del futuro a la consolidación en la capital mexicana
El músico, guitarrista y productor chileno radicado en la Ciudad de México desde hace seis años, conocido artísticamente como El Mulu, formalizó el lanzamiento de su álbum debut titulado «Derramar el Tiempo», el cual ya se encuentra disponible de forma íntegra en las principales plataformas de distribución digital. El proyecto, cuya gestación técnica y compositiva tomó un periodo de cuatro años, se edifica bajo el concepto que el propio autor define como «folk del futuro»: un ecosistema sonoro donde interactúan de manera orgánica la canción de autor, la herencia folclórica latinoamericana y una ingeniería de producción cargada de texturas atmosféricas.
Nacido en Santiago de Chile, el cantautor ha desarrollado un arraigo sostenido en el circuito musical mexicano, lo que le ha permitido compartir escenarios y colaborar con figuras consagradas de la industria iberoamericana como Mon Laferte, Carla Morrison, Kany García, Vicentico, Muerdo, Manuel García y la agrupación Kchiporros. Su trayectoria previa registra hitos de alta relevancia técnica, tales como su participación en 2019 en la producción del tema «Biutiful» de Mon Laferte, pieza que resultó galardonada con el Latin Grammy en 2020 bajo la categoría de Mejor Canción Rock.
Arquitectura musical y el focus track audiovisual
La propuesta de «Derramar el Tiempo» se sostiene sobre la guitarra acústica como eje de la composición, empleando arpegios hipnóticos que expanden el folk hacia terrenos contemporáneos. La dirección musical del disco establece un diálogo constante entre la intimidad de la voz y la expansión de arreglos interpretados por banda completa, estructurándose a través de las siguientes variables sonoras:
- Sonoridades de Raíz: Inclusión de ritmos altiplánicos y estructuras de tonadas tradicionales sudamericanas.
- Hibridación Tecnológica: Combinación de elementos puramente acústicos con procesos digitales y el uso de sampleos atmosféricos.
- Narrativa del Duelo: Un recorrido lírico que aborda la fragilidad, los vínculos humanos, la memoria y la resistencia ante las crisis emocionales en un entorno de desconexión social.
Bajo la producción de Hernán “Coco” Godas y Claudio Rojas, el disco destaca composiciones como «Volcán (hacer lo imposible)» y «Si llega el desastre», esta última seleccionada como el corte de enfoque (focus track) del material. Dicha pieza contará con el estreno de un videoclip oficial el próximo viernes 5 de junio, bajo la dirección conceptual del realizador Cristóbal de la Cuadra.
El impacto del presente y la proyección de la gira internacional
De acuerdo con los testimonios del intérprete, el proceso de grabación se vio interrumpido por vicisitudes del entorno personal, incluyendo transiciones habitacionales y laborales en el centro de la capital, eventos que obligaron al artista a replantear el sentido del tiempo y plasmar en sus letras aquellos duelos que suelen experimentarse en el anonimato. La respuesta de la audiencia ante sus primeros sencillos —como «Marta», «Gota por Gota» y «La del Corazoncito»— ratificó la viabilidad comercial de una propuesta que antepone la vulnerabilidad colectiva a las exigencias transitorias del mercado global.
Para respaldar el lanzamiento, el equipo de gestión del músico confirmó el arranque del «Derramar el Tiempo Tour», una gira de conciertos diseñada para trasladar el repertorio acústico y de banda completa a múltiples foros y escenarios de México, Chile y Colombia.
Los directores de programación en estaciones de radio cultural, coordinadores de festivales de música independiente, ingenieros de audio especializados en mezclas acústicas, analistas de la industria del entretenimiento y profesionales del sector cultural interesados en acceder al material de prensa, programar entrevistas con el cantautor o consultar las fechas específicas de la gira por Sudamérica y territorio nacional, pueden establecer contacto mediante los canales de distribución oficial del artista.
Nota del Editor: El debut de El Mulu con «Derramar el Tiempo» llega en este junio de 2026 para recordarnos que los mejores procesos creativos son aquellos que se cuecen a fuego lento. Entregar cuatro años de vida a un álbum —atravesando la falta de vivienda, rupturas y el trabajo informal— dota a este material de una verdad matemática e inapelable que las fórmulas de laboratorio de la industria actual simplemente no pueden replicar. Su propuesta de «folk del futuro» es un bálsamo necesario; la forma en que su guitarra dialoga con los ritmos altiplánicos y el diseño sonoro contemporáneo rescata la raíz sin sepultarla en la nostalgia. Con el respaldo de haber tocado el Latin Grammy junto a Mon Laferte, El Mulu demuestra que el dolor y el duelo, cuando se vierten con honestidad, dejan de ser una carga individual para volverse un refugio colectivo. Habrá que seguir de cerca su videoclip este viernes 5 de junio y, por supuesto, su gira por México, Colombia y Chile, porque voces con esta sensibilidad cinematográfica y política son las que terminan definiendo el mapa de la nueva canción latinoamericana.
Para contactar al editor escribe al correo: editor@thunder.mx
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