Olvida el minimalismo gris que dominó los últimos años. El diseño actual nos invita a recuperar la personalidad con paletas vibrantes, materiales audaces y una nueva forma de entender la arquitectura cotidiana.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Durante años, nuestro refugio fue construido bajo el mandato de la «calma visual»: blancos, grises y beiges reinaban sin oposición. Esa estética, aunque funcional, terminó por homogeneizar nuestras casas, convirtiéndolas en espacios impersonales que, a veces, se sentían más como catálogos que como hogares. Pero eso está cambiando. El diseño contemporáneo ha dado un giro y el color ha regresado, no como una moda pasajera, sino como una herramienta arquitectónica con carácter propio.
El color con intención Hoy, el color no llega para saturar, sino para definir. Un tono profundo puede convertir un baño de visitas en una experiencia memorable; una paleta cálida logra que una cocina deje de ser un área de trabajo para transformarse en el corazón de la convivencia. Al integrar el color de forma estratégica, estamos diseñando emociones: podemos energizar un espacio, crear un santuario de calma o darle jerarquía a piezas que antes pasaban desapercibidas.
Cocinas y baños: De la eficiencia al ritual La mayor revolución ocurre precisamente donde antes éramos más rígidos. La cocina y el baño, históricamente tratados desde la higiene y la practicidad, están viviendo su momento de libertad estética. Ya no buscamos solo que sean «prácticos»; buscamos que sean espacios con identidad. Un lavabo con un acabado pigmentado o una grifería en un tono disruptivo ya no rompen la armonía de un proyecto; al contrario, se convierten en piezas de conversación que elevan el valor emocional de toda la casa.
Diseñar en vivo: El nuevo KOHLER® Experience Center ¿Cómo saber si esa audacia cromática funcionará en tu casa? Muchas veces, visualizarlo en un catálogo no es suficiente. Para cerrar esa brecha entre la idea y la realidad, el nuevo KOHLER® Experience Center (ubicado en Anatole France 86, Polanco) se presenta como un laboratorio de diseño.
Más que una tienda, es un espacio para entender cómo conviven los acabados, las proporciones y la tecnología en ambientes reales. Es el lugar perfecto para perder el miedo a experimentar y entender que el verdadero lujo contemporáneo ya no es la ostentación, sino la precisión: vivir rodeados de atmósferas que realmente tengan sentido para quienes las habitan.
El diseño residencial avanza hacia una mayor libertad, pero sobre todo hacia un mayor criterio. Integrar color significa permitir que tu hogar hable con más matices, acompañando tus rutinas y transformando lo cotidiano en una experiencia sensorial. Es hora de dejar que las paredes, los materiales y los accesorios cuenten una historia propia.
Nota del Editor Lo que más me gusta de este regreso del color es que nos quita la presión de tener que ser «perfectos» o «atemporales». Mi consejo personal: no se sientan obligados a pintar todo de colores, pueden empezar poco a poco con accesorios o una sola pared de acento en el baño. Vean cómo la luz cambia en ese espacio durante el día y cómo los hace sentir. Al final, una casa que se siente vivida y con carácter siempre será más acogedora que una que parece sacada de una revista de muebles. ¡Atrévanse a probar!
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