En plena temporada de torneos internacionales, los datos lo confirman: ser un jefe flexible no es solo un gesto amable, es una estrategia clave para retener a tu mejor talento.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El torneo de fútbol más esperado de cada cuatro años está llegando a su fase decisiva y, aunque el destino de algunas selecciones ya esté sellado, la fiebre en las oficinas no baja. El gran reto para los líderes es cómo gestionar la pasión de los empleados sin sacrificar los objetivos del negocio. La respuesta, según datos recientes de Indeed, es contundente: la flexibilidad no es un lujo, es una inversión.
Más que un partido, una señal de valor Para el trabajador mexicano actual, la capacidad de ajustar horarios para ver un partido no es solo una «concesión». Un 41% de los colaboradores asegura que esta flexibilidad es la señal más clara de que su empresa realmente los valora como personas, no solo como activos. Este sentimiento es especialmente fuerte entre las mujeres (44%), un grupo cuya presencia en la afición futbolística ha crecido notablemente en esta edición.
El impacto real en la productividad Existe el mito de que «flexibilidad» es sinónimo de «distracción», pero la realidad es opuesta:
- 26% de los empleados reporta una mejor concentración al contar con estos espacios de flexibilidad.
- 22% de los encuestados afirma que la flexibilidad actúa como motor para un rendimiento sostenido.
- 33% asocia estas medidas con la confianza depositada por sus líderes.
Nelson Gómez, director de Indeed México, lo tiene claro: «Cuando los colaboradores sienten que se respeta su tiempo, incluso cuando buscan entretenimiento, responden con mayor compromiso, entrega y productividad». Además, el beneficio es estratégico: los empleados que disfrutan de esta flexibilidad tienen un 18% menos de probabilidades de buscar activamente otro empleo.
El fútbol como herramienta de teambuilding Más allá del horario, el torneo se ha convertido en una oportunidad de oro para el compañerismo. Casi la mitad de los mexicanos (46%) fortalece sus lazos laborales al compartir los partidos. Este sentido de pertenencia y unidad no solo hace el ambiente más ameno, sino que, para un 24% de los trabajadores, mejora directamente el rendimiento general de la organización.
La lección para los empleadores es sencilla: en un mercado laboral donde el 45% de los empleados, aunque felices, siempre están dispuestos a escuchar nuevas ofertas, la capacidad de la empresa para adaptarse a los intereses culturales de su equipo marca la diferencia entre retener a los mejores o perderlos frente a la competencia.
Nota del Editor El fútbol tiene esa magia única de unir a personas que, en otro contexto, quizás no hablaban tanto entre sí. Si eres jefe, mi consejo es que no lo veas como «tiempo perdido». Al final del día, una oficina donde se puede celebrar un gol juntos es una oficina donde la gente quiere quedarse. Si no lo han hecho, prueben habilitar un espacio común para ver el final del torneo o den esa flexibilidad; la lealtad que se gana con un pequeño gesto de confianza vale muchísimo más que un par de horas de trabajo rígido. ¡Que gane el mejor!
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