image 16

Banxico cierra filas: la primera pausa unánime confirma un alto prolongado en 6.50%

Por Alfredo Marentes, Analista de Mercados, VT Markets

El dato de inflación de junio y las minutas de Banxico publicadas esta semana apuntan en la misma dirección: la desinflación mexicana avanza, pero no en todos los sectores. La inflación general se sitúa dentro del rango objetivo por segundo mes consecutivo, mientras que la subyacente de servicios se resiste a ceder. Con la Junta de Gobierno en pausa unánime y la revisión del T-MEC recién iniciada, la narrativa futura dependerá menos de la próxima lectura del INPC y más del rumbo de la renegociación comercial.

Se trata de una mejora real, pero en parte superficial

El INPC de junio, publicado esta mañana por el INEGI, mostró una inflación general anual del 3.37%, por debajo del 3.94% de mayo, y es el segundo mes consecutivo en el que se sitúa dentro del rango objetivo de Banxico, del 3% más/menos un punto porcentual. A primera vista, el dato confirma la narrativa de un proceso desinflacionario que gana tracción. Sin embargo, al descomponerlo, el dato se matiza: el índice no subyacente cayó un 2.04% mensual, arrastrado por un desplome del 8.99% en frutas y verduras (jitomate, chiles y cítricos fueron algunos de los principales responsables), mientras que la inflación subyacente, que es la que mejor anticipa la tendencia a medio plazo, subió un 0.24% mensual y se situó en un 4.03% anual, lo que todavía supone un punto completo por encima de la meta del 3%.

La señal más relevante está en los servicios, componente subyacente que avanzó un 4.49% anual, superando a las mercancías (3.55%). La renta y la vivienda propia, los restaurantes y los seguros siguen mostrando resistencia a la baja, lo que concuerda con una demanda interna que, pese a la desaceleración del PIB en el primer trimestre, no es lo suficientemente débil como para disciplinar los precios de los servicios por sí sola. En otras palabras, la mejora de junio es en gran medida superficial, producto de la estacionalidad agropecuaria, y no una señal firme de que la inflación subyacente converja rápidamente hacia el objetivo. Banxico lo reconoce en su propia previsión: espera que la convergencia al 3 % ocurra hasta el segundo trimestre de 2027, no antes.

Pausa unánime: consenso por descarte

Las actas de la reunión del 25 de junio confirman que los cinco miembros de la Junta de Gobierno votaron a favor de mantener la tasa en el 6.50%, lo que contrasta con reuniones previas en las que Jonathan Heath y Galia Borja mantenían posturas más cautelosas frente a la mayoría. Esta convergencia no responde a un cambio ideológico, sino a que los argumentos técnicos finalmente coincidieron: la inflación general ya se encuentra dentro del rango, pero la inflación subyacente y sus componentes de servicios no han cedido lo suficiente como para justificar otro recorte, y la debilidad del PIB del primer trimestre (-0.8%) tampoco permite aumentar la tasa. El resultado es una pausa por descarte, más que por una convicción compartida sobre el rumbo futuro.

El mensaje de que la tasa se mantendrá en su nivel actual durante un periodo prolongado no debe interpretarse como una puerta definitivamente cerrada a posibles recortes, sino como una señal de que el banco central necesita varios trimestres de pruebas antes de volver a modificar la tasa en cualquier dirección. Dado que Banxico no espera alcanzar la convergencia plena hasta 2027, existe la posibilidad de que se produzca un recorte adicional en la segunda mitad de ese año, siempre y cuando los servicios muestran una desaceleración sostenida y no solo el respiro estacional de los sectores agropecuarios.

El diferencial con la Fed está bajo presión asimétrica

Con Banxico en el 6.50% y la Fed, ya bajo la presidencia de Kevin Warsh, manteniendo su rango del 3.50% al 3.75% tras su primera decisión el 17 de junio, el diferencial de tipos se mantiene cerca de los 300 puntos básicos, lo que es suficiente para mantener el atractivo del carry trade en pesos, aunque es menor que los 600 puntos básicos de 2024. El riesgo para este diferencial no es simétrico: las actas de la reunión del FOMC muestran una junta directiva dividida, ya que nueve de los dieciocho participantes contemplan al menos una subida de tipos este año debido a las presiones inflacionarias relacionadas con la demanda de IA, el conflicto en Oriente Medio y los aranceles, lo que introduce la posibilidad de que el diferencial se estreche antes de que Banxico vuelva a recortar los tipos de interés.

El T-MEC es el verdadero vector de incertidumbre

Este arranque del segundo semestre coincide con el inicio formal, el 1 de julio, de la revisión del T-MEC, un proceso que se perfila como el principal factor de incertidumbre para México en los próximos meses, por encima incluso de la política monetaria. La combinación de una economía que se desacelera, una inflación de servicios todavía persistente y una revisión comercial en curso deja a Banxico en una situación de cautela obligada: la narrativa futura dependerá menos de la próxima lectura del INPC y más de lo ordenado que resulte el proceso de renegociación comercial y su efecto sobre la inversión y el tipo de cambio.

Thunder MX is a next generation news