Con plazos más cortos y un enfoque directo hacia la tecnología, la nueva reforma a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial busca convertir tus ideas en ventajas competitivas reales.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
México da un paso crucial para ponerse a la vanguardia tecnológica. Con una cifra anual de entre 8,000 y 10,000 registros ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), el país busca sacudirse la estadística donde el 90% de las patentes pertenecen a extranjeros. La reciente reforma a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial (LFPPI) ya es una realidad, y las empresas que no ajusten su estrategia podrían estar dejando dinero y protección sobre la mesa.
¿Qué cambia en la práctica para tu empresa?
Según Lídia Velázquez, Of Counsel en la firma legal Pérez Correa González, el cambio no es solo administrativo, es estratégico. La reforma se articula en tres ejes fundamentales:
- Agilidad sin precedentes: El eterno problema de los procesos que duraban más de cinco años llega a su fin. La nueva ley establece plazos máximos: cuatro años para patentes y modelos de utilidad, y solo dos años para diseños industriales. Esto brinda una previsibilidad necesaria para cualquier director financiero o inversionista que planee estrategias de largo plazo.
- Publicación anticipada: Ahora es posible hacer pública una solicitud antes de su concesión. Si bien esto acelera la protección frente a terceros, exige a los departamentos legales y técnicos una precisión quirúrgica al momento de decidir qué información revelar, para no exponerse ante competidores.
- Inteligencia Artificial (IA) en la mira: El desarrollo regulatorio sobre IA es incipiente, pero la ley ya pone sobre la mesa temas críticos: la titularidad de invenciones generadas por algoritmos, la responsabilidad por su uso indebido y la protección ante nuevas formas de explotación.
De «acumular registros» a «gestionar activos»
El mensaje es claro: la propiedad industrial dejó de ser un simple escudo defensivo para convertirse en el motor financiero de las organizaciones. En economías donde hasta el 90% del valor de una empresa proviene de activos intangibles, las patentes deben dejar de verse como un archivo administrativo y comenzar a gestionarse como un portafolio de inversión.
«Las empresas deben replantear la forma en que administran sus marcas y desarrollos tecnológicos para maximizar su valor a través de licencias, transferencia tecnológica y modelos de negocio basados en innovación», señala Velázquez.
El reto que sigue
Aunque la modernización es un avance necesario, la experta advierte que aún falta camino por recorrer. Sectores como las franquicias, el impulso a las patentes verdes y la reducción del rezago en procedimientos administrativos complejos —como nulidades e infracciones— serán los próximos campos de batalla para que México consolide su ecosistema innovador.
Para las empresas mexicanas, la oportunidad está servida. La pregunta ahora es: ¿estás listo para convertir esta nueva infraestructura legal en la ventaja competitiva que te diferenciará en el mercado?
Nota del Editor A veces, en el ajetreo diario de una empresa, dejamos el registro de patentes para «cuando tengamos tiempo». Grave error. En el mundo tecnológico actual, una idea no protegida es prácticamente una idea que no existe. Mi consejo es que te sientes con tu equipo legal y revisen no solo qué están creando hoy, sino cómo esa tecnología puede protegerse bajo estas nuevas reglas para que, en un futuro, sea un activo que trabaje para ustedes mientras ustedes duermen. La burocracia está cambiando; asegúrate de no quedarte con el método de ayer.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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