Expertos señalan que la adopción tecnológica comenzó desde las bases operativas y no por el área de sistemas, impulsando la productividad pero exigiendo una mayor gobernanza directiva.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Mientras la mayoría de las corporaciones continúa deliberando sobre cómo implementar herramientas tecnológicas, la realidad interna se mueve a otra velocidad. Según estimaciones de Enrique Camacho, pionero en el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial en América Latina y director general de eSource Capital, hasta el 90% de los empleados corporativos recurre por cuenta propia a chatbots como ChatGPT, Gemini o Claude para optimizar sus tareas diarias.
Este fenómeno marca un hecho inédito en la historia empresarial reciente: se trata de la primera gran revolución tecnológica que no arrancó desde los planes del departamento de sistemas o de la dirección de tecnología, sino directamente desde el escritorio de los colaboradores.
Un aumento de productividad impulsado por la base
El uso paralelo y no autorizado de asistentes inteligentes ha generado incrementos de hasta un 20% en la productividad de diversas compañías, de acuerdo con el especialista. Los equipos las utilizan de forma cotidiana para redactar documentos, resumir informes extensos, analizar datos y agilizar pendientes.
Sin embargo, esta adopción descentralizada plantea retos importantes para las organizaciones:
- Vulnerabilidad de la propiedad intelectual: Al no existir directrices claras, los empleados suelen compartir información confidencial del negocio en plataformas externas.
- Ausencia de protocolos: Muchas empresas operan sin definir qué herramientas son seguras y qué tipo de datos pueden procesarse mediante IA.
- Desafío para el liderazgo: El rol del director general (CEO) se vuelve fundamental para integrar la tecnología en la estrategia global, dejando de ser un asunto exclusivo de los departamentos técnicos.
Hacia una integración transversal del negocio
Para Camacho, la inteligencia artificial no debe entenderse como un proyecto aislado o una estrategia independiente, de la misma forma en que ninguna organización diseña una estrategia exclusiva para consumir electricidad o utilizar internet. Con el tiempo, estas capacidades se convierten en infraestructura básica.
El verdadero diferenciador competitivo no recaerá en quién acumule más herramientas, sino en las empresas capaces de establecer un modelo sólido de gobernanza, proteger su información y preparar a sus equipos para aprovechar el potencial de la tecnología de manera responsable y estratégica.
Nota del editor: A veces nos da miedo que la tecnología nos reemplace, pero la realidad es que estos sistemas son como un practicante muy brillante y veloz que apenas está aprendiendo cómo funciona tu empresa. No busques que la IA resuelva todo sola; úsala para quitarte de encima lo repetitivo y enfócate tú en lo que realmente importa: la estrategia y ese criterio que solo los años de experiencia otorgan. Al final del día, el algoritmo puede darte los datos, pero tú eres quien tiene que decidir hacia dónde va el barco.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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