La norma ISO 19650-6:2025 y las regulaciones técnicas de la SICT en México marcan una nueva era en la gestión integral de obras públicas y privadas, integrando inteligencia artificial y sistemas GeoBIM.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El sector de la construcción e infraestructura vive una metamorfosis histórica impulsada por la digitalización. El Modelado de Información de la Construcción (BIM) ha dejado de ser una simple herramienta de diseño tridimensional para consolidarse como un ecosistema vivo que gestiona los activos construidos desde su concepción hasta su desmantelamiento. En este panorama, la seguridad de los datos, el intercambio abierto de información y la salud ocupacional se perfilan como los pilares fundamentales para garantizar la vida útil de edificios, carreteras, hospitales y complejos industriales.
Con la reciente publicación de la norma internacional ISO 19650-6:2025, la industria incorpora por primera vez una metodología estructurada y colaborativa para gestionar la salud y la seguridad durante todas las etapas de un proyecto. Esta normativa permite que los riesgos identificados desde las fases iniciales de ingeniería conserven trazabilidad y contexto décadas después, cuando el activo ya se encuentra bajo la responsabilidad de nuevos operadores y equipos de mantenimiento.
El contexto nacional: Normativa de la SICT e integración GeoBIM
México no se ha quedado atrás en este cambio de paradigma. Desde el ámbito público federal, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) cuenta con una Norma Técnica regulatoria para proyectos de obra pública, alineada con los parámetros de la norma ISO 19650 y con el estándar de datos abiertos ISO 16739 (IFC). Esta estructura facilita el intercambio de modelos digitales sin depender de una sola plataforma tecnológica propietaria.
A la par, la convergencia entre datos geoespaciales y modelado virtual ha dado paso al concepto GeoBIM, una disciplina que fusiona la precisión arquitectónica con los Sistemas de Información Geográfica (GIS). Durante este año, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT) integró formalmente GeoBIM en sus programas de geointeligencia para la red carretera nacional, articulando el uso de drones, Internet de las Cosas (IoT), realidad aumentada y plataformas en la nube.
“Durante la ejecución de un proyecto se genera una cantidad considerable de información técnica. El reto consiste en determinar cuál seguirá siendo necesaria y conseguir que conserve contexto, trazabilidad y criterios claros de uso cuando el activo entre en operación”, explica Víctor Camargo, BIM Commercial Leader America de BSI Group.
Inteligencia artificial y estándares de interoperabilidad
La expansión del estándar IFC 4.3 (ISO 16739-1:2024) ha extendido la interoperabilidad a infraestructuras de gran escala como puentes, ferrocarriles, puertos y vías navegables. Paralelamente, investigaciones impulsadas por organizaciones globales como el Open Geospatial Consortium exploran el uso de algoritmos de Inteligencia Artificial para consultar grandes volúmenes de datos en modelos BIM complejos, optimizando la localización de información técnica en tiempo real.
Como referente mundial con más de un siglo de historia y presencia en 77,500 organizaciones a nivel global, BSI Group reafirma su compromiso en México y Latinoamérica para acompañar a las empresas e instituciones en la adopción de normativas que aporten certeza jurídica, eficiencia operativa y resiliencia en la infraestructura del país.
Nota del editor: Garantizar que la información de un proyecto sobreviva al tiempo es construir con responsabilidad; los datos bien gestionados hoy son la mejor garantía para la seguridad y sustentabilidad del mañana.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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