El especialista en Bariatría y Medicina Cannábica asegura que el verdadero potencial de los cannabinoides está en comprender cómo interactúan con el sistema endocannabinoide del organismo y advierte sobre los riesgos de utilizar productos sin control de dosis o procedencia.

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Durante décadas, hablar de cannabis en el contexto médico estuvo inevitablemente acompañado de prejuicios, desinformación y una frontera poco clara entre el uso recreativo y sus posibles aplicaciones terapéuticas. Sin embargo, el avance de la investigación sobre cannabinoides ha comenzado a modificar esa conversación y a colocar sobre la mesa una pregunta mucho más compleja: ¿qué ocurre realmente cuando determinados compuestos del cannabis interactúan con el organismo humano?
Para el Dr. David Montalvo, Médico Bariatra y especialista en Medicina Cannábica, la respuesta comienza en un sistema biológico que durante mucho tiempo fue poco conocido: el sistema endocannabinoide, una red de receptores presente en prácticamente todo el organismo y relacionada con diversos procesos fisiológicos.
El especialista explica que el descubrimiento de este sistema cambió la manera de entender la relación entre el cannabis y el cuerpo humano.“El sistema endocannabinoide es un sistema de receptores que están prácticamente por todo, casi por todo el cuerpo.”
De acuerdo con Montalvo, estos receptores funcionan mediante mecanismos de reconocimiento molecular. El concepto puede parecer complejo, pero su explicación parte de una idea relativamente sencilla: determinadas moléculas pueden interactuar con receptores específicos del organismo cuando sus estructuras son compatibles.
Fue precisamente esa relación la que comenzó a llamar la atención de la comunidad científica cuando se estudiaron los efectos del THC, uno de los principales cannabinoides de la planta de cannabis.
El descubrimiento que cambió la conversación
Montalvo recuerda que el investigador israelí Raphael Mechoulam desempeñó un papel fundamental en el estudio de los componentes del cannabis y en la identificación del THC como uno de los compuestos responsables de sus efectos psicoactivos.
Pero el descubrimiento más interesante vino después.Si el cuerpo humano tenía receptores capaces de responder al THC, la pregunta era inevitable: ¿por qué existirían esos receptores si una persona jamás había consumido cannabis?
La investigación llevó al descubrimiento de sustancias producidas naturalmente por el propio organismo, conocidas como endocannabinoides, entre ellas la anandamida.“Esos receptores no eran para la marihuana, eran para las propias sustancias que producía el cuerpo humano, que son la anandamida y la 2-H.”

Para Montalvo, este punto es fundamental para entender por qué la medicina cannábica no debería reducirse simplemente a la idea de «consumir marihuana».Se trata, explica, de estudiar la interacción entre determinados cannabinoides y un sistema fisiológico propio del organismo.
CBD y THC: no son exactamente lo mismo
Uno de los errores más frecuentes en la conversación pública sobre cannabis medicinal consiste en hablar del CBD y del THC como si fueran equivalentes.No lo son.
El CBD, o cannabidiol, no produce el mismo efecto psicoactivo asociado tradicionalmente con el THC, razón por la cual ha adquirido una mayor presencia comercial y médica en determinados mercados.
Sin embargo, Montalvo sostiene que ambos componentes pueden tener aplicaciones terapéuticas diferentes y que, desde su perspectiva clínica, determinadas combinaciones pueden ofrecer resultados más amplios.“Los dos tienen efectos terapéuticos, los dos. El CBD es el más común, porque como no tiene efecto psicotrópico, es más fácil que las autoridades lo permitan.”
Y añade:
“El efecto terapéutico es mucho más intenso cuando se combinan en ciertas proporciones el THC con CBD. Se logra un mejor resultado.”Estas afirmaciones forman parte del enfoque terapéutico del especialista y no significan que cualquier combinación de cannabinoides sea adecuada para cualquier paciente. La concentración, el diagnóstico, la vía de administración y las características individuales son factores que requieren valoración profesional.
El problema de fumar cannabis: la dosis que nadie puede controlar
Uno de los puntos que más preocupa al especialista es la utilización de cannabis fumado como supuesto tratamiento médico.
El problema, explica, no es únicamente el cannabinoide, sino la dificultad para determinar exactamente qué cantidad está recibiendo el paciente y qué otros compuestos llegan a sus pulmones.“El chiste es que cuando es fumado, no hay control con la dosis.”
En contraste, Montalvo explica que las preparaciones dosificadas permiten establecer una cantidad determinada de cannabinoides y administrar el producto bajo un esquema más controlado.
Entre las diferentes vías que menciona se encuentran las gotas sublinguales, preparaciones tópicas, alimentos y otras formulaciones.
Según su explicación, la vía sublingual tiene una característica particular: permite que los principios activos entren rápidamente al torrente sanguíneo sin pasar inicialmente por el proceso digestivo y hepático que ocurre con un producto ingerido.
“En gotas sublinguales el efecto es razonablemente rápido, razonablemente duradero, y me permite poder decirle al paciente cada tanto tiempo para mantener el efecto constante.”
Esto representa, desde su perspectiva, una diferencia importante frente al consumo fumado o ingerido, donde la velocidad de absorción y duración del efecto pueden ser diferentes.
¿Para qué enfermedades se estudia o utiliza?
Durante la conversación, el Dr. Montalvo menciona una amplia variedad de padecimientos en los que, desde su experiencia y perspectiva profesional, ha observado aplicaciones de la medicina cannábica.
Entre ellos menciona dolor, inflamación, fibromialgia, esclerosis múltiple, Parkinson, Alzheimer, epilepsia, convulsiones, ansiedad, estrés, insomnio, migraña, artritis, enfermedad de Crohn, glaucoma, espasticidad y algunos trastornos neurológicos, entre otros.
Pero aquí aparece una distinción importante: que un cannabinoide tenga potencial terapéutico o que exista experiencia clínica en determinadas enfermedades no significa que sustituya automáticamente los tratamientos convencionales ni que funcione igual para todos los pacientes.
La propia amplitud de las condiciones mencionadas demuestra por qué el campo requiere investigación, protocolos, dosificación y seguimiento médico.
Una experiencia personal que cambió su perspectiva
La relación del médico con la medicina cannábica también está marcada por una experiencia familiar.
Durante la entrevista contó que su esposa vive con esclerosis múltiple desde hace 27 años y que, después de años buscando alternativas, comenzó a utilizar cannabis bajo su supervisión.“Después de veintitantos años de estar buscando opciones, por fin encontré la marihuana y ha sido la bendición.”

Montalvo asegura que, según su experiencia familiar, desde entonces ella ha tenido una evolución que considera positiva.
También relató el caso de la esposa de su hermano, quien vive con fibromialgia, y cómo la experiencia terminó modificando incluso la percepción de un familiar inicialmente escéptico.“Y entonces, cuando ya viene la evidencia, no les queda más remedio, porque esto no es magia, es ciencia.”
El testimonio es relevante porque muestra uno de los principales desafíos de esta disciplina: la medicina cannábica se encuentra en un punto de encuentro entre investigación científica, experiencia clínica y una sociedad que todavía arrastra importantes prejuicios alrededor de la planta.
El reto: pasar del mercado informal a productos estandarizados
Para el especialista, uno de los mayores problemas actuales no está necesariamente en la existencia de productos derivados del cannabis, sino en la falta de certeza que puede existir sobre su composición cuando se adquieren en mercados informales.
Montalvo cuestiona particularmente aquellos productos que no especifican con precisión la concentración de sus componentes.“No sabes cuánta cantidad tiene exactamente.”
En su práctica, explica, busca controlar variables como el peso de los componentes, las concentraciones y la procedencia de las materias primas.
Su experiencia previa en la industria farmacéutica, señala, le permitió incorporar procedimientos de mayor precisión en la elaboración de sus preparados.
El futuro: más investigación y menos prejuicios
El Dr. Montalvo considera que el desarrollo de la medicina cannábica dependerá de que aumente la investigación y, al mismo tiempo, exista mayor apertura para la formación profesional.
En México, sostiene, todavía existe un camino importante por recorrer en materia de regulación, acceso y estandarización.
Para él, la conversación debería abandonar tanto la idealización de la cannabis como su demonización.Porque una planta no es automáticamente una medicina para todos, pero tampoco necesariamente debe ser descartada como herramienta terapéutica por el estigma histórico que la rodea.
La clave, desde su perspectiva, está en conocer los cannabinoides, entender el sistema endocannabinoide, determinar las dosis y utilizar la medicina bajo supervisión profesional.
Su trayectoria se encuentra estrechamente vinculada a la atención de problemas de obesidad y nutrición: ejerce como médico bariatra desde 1985 y ha ocupado la presidencia de distintas organizaciones relacionadas con la Bariatría y los trastornos alimentarios. Además, cuenta con formación especializada en Medicina Cannábica y un diplomado internacional en aplicaciones clínicas de esta disciplina.
Para conocer más
Para conocer más sobre el trabajo del Dr. David Montalvo, Médico Bariatra y especialista en Medicina Cannábica, así como sus servicios y trayectoria, se puede consultar su sitio oficial: drdavidmontalvobariatra.com. También es posible solicitar información en los teléfonos 55 5524 1010 y 55 5524 0664, o a través de los correos david@montalvo.as y dr_montalvo@hotmail.com. En redes sociales, el especialista se encuentra como @drdavidmontalvo.
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