El reconocido médico internista y especialista en longevidad advierte sobre los riesgos de perder peso sin supervisión y explica cómo proteger la firmeza corporal y la vitalidad del rostro.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Ver descender la cifra en la báscula suele considerarse el indicador supremo del éxito absoluto en cualquier proceso de bienestar. Sin embargo, someter al organismo a dietas restrictivas o tratamientos sin supervisión médica puede pasar una factura silenciosa y profunda al cuerpo: la destrucción acelerada de masa muscular y un envejecimiento prematuro en la firmeza y textura de la piel.
“El éxito de un tratamiento no se mide solo en kilos menos. Cuando una dieta estricta no cuenta con supervisión médica, entre el 25% y el 40% de lo que se pierde no es grasa, sino músculo. Esto debilita el cuerpo y vuelve el metabolismo mucho más lento”, advierte contundentemente el Dr. Naim Dahdah, médico internista, especialista en longevidad y fundador de D-Clinik en Miami.
El dilema del músculo frente al peso acelerado
Investigaciones procedentes de instituciones como la Universidad de California en San Diego sobre los modernos tratamientos de pérdida de peso y fármacos de última generación —tales como los agonistas GLP-1— han demostrado que, sin un protocolo clínico adecuado, la caída drástica de volumen corporal compromete seriamente la fuerza y la integridad muscular.
Para contrarrestar este desgaste, el Dr. Dahdah señala que la estrategia nutricional debe asegurar un consumo óptimo de proteínas diarias, complementado estrictamente con entrenamientos de resistencia o fuerza muscular. Esta sinergia evita que el organismo catabolice su propio tejido y preserva activo el gasto calórico en reposo.
El impacto visual: Cuando el rostro refleja la prisa
El daño colateral más evidente de un descenso de peso descontrolado ocurre frente al espejo. Informes de organismos especializados como la Sociedad de Cirugía Estética de EE. UU. señalan que, al vaciarse de manera abrupta los depósitos de grasa subcutánea que actúan como soporte natural en las mejillas y sienes, las líneas de expresión se acentúan drásticamente y el rostro adquiere una apariencia fatigada o demacrada.
A este fenómeno se suma la pérdida de elasticidad cutánea, ya que la piel muchas veces carece de la capacidad de contraerse a la misma velocidad que el cuerpo pierde volumen, especialmente si hay deficiencia de nutrientes esenciales para la síntesis de colágeno.
“No hay por qué esperar a que aparezca la flacidez extrema para actuar. En consulta trabajamos de manera paralela: mientras el paciente pierde grasa, cuidamos la piel con tratamientos que reactivan su propio colágeno, reponemos volumen de forma natural con ácido hialurónico y aplicamos tecnologías como el ultrasonido médico o la radiofrecuencia para tensar el tejido”, apunta el especialista.
En la era dorada de los tratamientos farmacológicos para el control de peso, el mensaje clínico es claro: la prioridad debe ser la salud integral. Como concluye el fundador de D-Clinik: “La meta nunca es lograr un cuerpo más liviano a expensas de la fuerza o la vitalidad del rostro, sino construir un organismo fuerte, firme y sano para los próximos años”.
Nota del editor: Cuidar de nuestra salud es un acto de respeto profundo que va mucho más allá de la estética; mantenernos fuertes por dentro es la única forma genuina de brillar por fuera.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
#DrNaimDahdah #SaludYBienestar #PerdidaDePeso #SaludMuscular #CuidadoDeLaPiel #Longevidad #DClinik #MiamiDoctor #BienestarIntegral




