La adaptación mexicana de La Oficina, basada en el fenómeno global The Office, llega este 13 de marzo a Prime Video con ocho episodios listos para maratonear. Y si algo deja claro Erika de la Rosa, es que esta versión no busca copiar, sino incomodar… y provocar.

En entrevista, la actriz nos habló de Juana Elpizar, la mujer que llega a poner orden en Jabones Olimpo y que promete convertirse en uno de los personajes más incómodamente necesarios del universo godín mexicano.
La nueva versión mexicana de La Oficina ya tiene fecha, ya tiene tráiler… y ya tiene villana elegante. O mejor dicho: jefa del jefe. Porque si algo queda claro después de hablar con Erika de la Rosa es que su personaje, Juana Elpizar, no llega a jugar: llega a poner orden en medio del desastre corporativo más incómodo del streaming.
La adaptación mexicana de La Oficina, basada en el fenómeno global The Office, estrena el 13 de marzo por Prime Video con ocho episodios listos para maratonear. Y sí: el reto era enorme.
“Lo primero que pensé fue: ‘¿Se van a atrever a hacerlo?’”, confiesa Erika. “Está tan bien hecha, tan bien contada… ¿por qué hacerla en México?”.
La respuesta llegó cuando supo quién estaba detrás: Marcos Bukay como showrunner y el sello de los Alazraki en la dirección. “No queda más que confiar”, dice. Y esa confianza se siente en el resultado.
Pero ojo: esto no es copia. Es reinterpretación con acento chilango, con timing godín y con esa incomodidad que tanto caracteriza al formato. “Si bien somos una franquicia y hay cosas que se tienen que seguir, creo que tiene mucho de México. El humor mexicano se presta para jugar muchísimo”, explica. Y suelta una frase que define el espíritu del proyecto: “Si me incomoda a mí, espero que le incomode a la gente también”. Porque sí, esta versión quiere raspar.
Juana Elpizar: la jefa del jefe (y el verdadero control de calidad)
En el universo de Jabones Olimpo —esa empresa donde todo puede salir mal— Juana Elpizar es la VP. La jefa del jefe. La mujer que llega a ordenar lo que Jerónimo Tercero (interpretado por Fernando Bonilla) ha convertido en una tragicomedia corporativa.
“Es una mujer con mucha estructura, súper conocedora de su chamba”, explica Erika. “Viene a poner orden en medio del caos que este ‘Nepo Baby’ está ejerciendo con todos sus empleados”.
El choque está garantizado. Porque Juana representa la eficiencia… y Jerónimo, el carisma imprudente.
“Puedes toparte con alguien que digas: ‘Este no tiene ni idea de lo que está haciendo’, y de repente te hace un comentario y se vuelve la persona más simpática del mundo”, dice entre risas. “Van a haber muchos encuentros de esa índole entre Juana y Jerónimo”.
La dinámica promete tensión, ironía y mucho cringe delicioso.
De drama intenso a comedia quirúrgica
Después de un año cargado de melodrama, con actuaciones en «Pacto de Sangre», «Accidente» «Los hilos del pasado», Erika cambió el switch. Y lo hizo con mentalidad de principiante.
“Llegué al foro con mentalidad de alumna. Como en una escuela nueva, con compañeros nuevos, dispuesta a aprender”. Su guía fue Fernando Bonilla. “Tiene un talento tremendo para la comedia y la improvisación. Lo seguí todo el tiempo. Veía cómo analizaba detrás de cámara, cómo improvisaba, el ritmo que manejaba”.
Y si pensabas que el mockumentary es improvisación libre… no exactamente. La dinámica era casi teatral. “Ensayábamos unos días antes el capítulo que se filmaba durante toda la semana, junto con el crew y las cámaras. Teníamos que coreografiar todo porque es un documentary”.
Improvisación, objetivos secretos y ataques de risa
Aquí viene lo bueno. “Muchísima improvisación. Yo de verdad espero que algún día saquen los bloopers, porque literal me tiraba al suelo para poder terminar de reírme de las estupideces que decía Fernando”.
Pero el juego iba más allá. Los directores entregaban objetivos distintos a cada actor sin que los demás lo supieran.
“Yo entraba con un objetivo, Fernando con otro, Alex con otro… y cuando estábamos en pleno apogeo de la escena nos dábamos cuenta de que nos estábamos dando encontronazos. Eso se presta muchísimo para la improvisación”.El resultado: caos orgánico. Risas reales. Incomodidad genuina.

Orgullo mexicano (sin complejo)
Erika lo dice sin titubeos: “Que lo disfruten y que nos sintamos orgullosos de lo que somos capaces de hacer en México”.
La industria nacional está viviendo un momento potente en ficción, y esta apuesta por reinterpretar un clásico internacional es parte de ese músculo creativo.
Ocho episodios. Todos disponibles el mismo día. Perfectos para maratonear, discutir en la oficina real y preguntarte cuál de tus compañeros es el Jerónimo… y cuál la Juana.
La serie original cuenta con varias temporadas. Por ahora, lo que es un hecho es que La Oficina llega con personalidad propia, con esta primera temporada, con humor incómodo tropicalizado y con una Juana Elpizar lista para recordarnos que, incluso en el caos laboral, alguien siempre está tomando nota.
Y si te incomoda… probablemente está funcionando.