Mientras la brecha laboral persiste, Laboratoria propone una solución transformadora: capacitar a mujeres para liderar en la era de la inteligencia artificial.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Las cifras recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) no dejan lugar a dudas: estamos ante un desafío estructural urgente. Aunque la fuerza laboral en México es robusta, la disparidad es alarmante: mientras que el 74.2% de los hombres participa activamente en el mercado laboral, apenas el 45.7% de las mujeres logra hacerlo.
Esta brecha no es casualidad. De los 42.9 millones de personas que conforman la Población No Económicamente Activa (PNEA), 38.2 millones reportan no tener disponibilidad para trabajar, una realidad que sigue ligada estrechamente a las cargas no remuneradas de cuidados y trabajo doméstico que, históricamente, recaen sobre ellas. Con una tasa de informalidad del 33.4% y una subutilización de la fuerza laboral del 15.8%, la necesidad de crear caminos hacia empleos formales y de calidad es más vital que nunca.
Laboratoria: Transformar la realidad a través de la economía digital
Frente a este panorama, Laboratoria ha reafirmado su compromiso de ser un motor de movilidad social. Para la organización, la economía digital no es solo un sector tecnológico; es una vía directa para que miles de mujeres rompan el techo de cristal y accedan a salarios competitivos y estabilidad.
«El talento de las mujeres en México sigue estando subrepresentado. En Laboratoria, no vemos esto como una cifra fría, sino como historias personales con posibilidad de movilidad social», señala Ursula Quijano, directora de Laboratoria para México.
Humanizar la IA: La nueva frontera laboral
Lejos de ver a la inteligencia artificial como una amenaza, Laboratoria apuesta por la humanización de la IA. En un mercado que exige algo más que saber programar, el éxito reside en habilidades que la tecnología no puede replicar: empatía, pensamiento crítico, ética y creatividad.
Bajo el modelo human in the loop, las estudiantes de Laboratoria aprenden que, ante una decisión importante, la última palabra siempre debe ser humana. Para integrar esto, la organización impulsa los cuatro pilares del uso responsable de la IA:
- Delegar estratégicamente: Automatizar para enfocarse en el valor.
- Preguntar con calidad: Dominar la creación de prompts precisos.
- Discernir: Analizar críticamente los resultados para evitar sesgos.
- Diligencia absoluta: Asumir la responsabilidad final sobre cualquier producto generado.
Más allá del código: El poder de la comunidad
Lo que realmente diferencia a este modelo es su enfoque en el capital social. A través de un acompañamiento continuo y la creación de redes de contactos y mentoría, Laboratoria ayuda a las mujeres a superar las barreras sistémicas que históricamente las han dejado fuera de las mesas de decisión.
Con más de 5,000 mujeres formadas en la última década y una red de más de 1,000 empresas empleadoras, el mensaje es claro: el potencial de las mujeres mexicanas es inmenso, y la era de la IA es el momento perfecto para democratizar el acceso a las oportunidades que definirán el futuro.
Nota del editor: Es frustrante ver que en 2026 todavía estemos hablando de una brecha de género tan marcada, pero iniciativas como la de Laboratoria demuestran que el camino hacia la equidad tiene nombre y apellido: educación de calidad. Mi consejo para quienes están buscando un cambio de rumbo: no le tengan miedo a la tecnología. La IA no viene a reemplazarnos, viene a potenciar lo que ya nos hace únicos. Si tienen la oportunidad de sumarse a una comunidad que las respalde, háganlo sin dudarlo; a veces, lo único que falta para despegar es un poco de acompañamiento y mucha confianza en nuestro talento.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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