Un retraso logístico o un rechazo estético puede mandar 18 toneladas de alimentos a la basura, generando pérdidas de hasta $2,000 dólares en destrucción, además de complejos desafíos financieros para las PyMEs mexicanas.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Exportar productos perecederos desde México hacia Estados Unidos es una tarea titánica que enfrenta múltiples barreras. En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (celebrado el 29 de septiembre), organizaciones y expertos financieros alertan sobre el impacto económico y ambiental de las mermas en la cadena de suministro internacional.
De acuerdo con cifras de la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX), entre el 30% y el 40% de los alimentos ya se desperdician desde el campo mexicano. A esto se suman las devoluciones y rechazos en la frontera norte por parte de distribuidores, ya sea por retrasos logísticos, vida de anaquel limitada en productos como jitomates, lechugas, pepinos y bayas, o por simples criterios estéticos de color y apariencia.
El elevado costo de un rechazo en territorio estadounidense
Cuando un lote de mercancía es rechazado, el exportador nacional no solo pierde la venta, sino que debe asumir costos operativos sumamente agresivos:
- Gastos de disposición: En Estados Unidos, enviar una carga de aproximadamente 18 toneladas a un relleno sanitario cuesta entre $800 y $2,000 dólares, dependiendo del estado.
- Logística y almacenamiento: A lo anterior se suman los traslados al sitio de destrucción, los días de custodia en frío y las maniobras de manejo.
- Presión financiera: Para las PyMEs, los plazos de cobro pueden extenderse hasta 45 días o más, mientras deben seguir cubriendo pagos a productores y transportistas. Además, las comisiones por transferencias y el spread cambiario al repatriar el dinero reducen drásticamente los márgenes de ganancia.
Para mitigar este impacto, empresas como Marco ofrecen infraestructura financiera que permite a los exportadores cobrar en dólares en EE. UU., administrar sus recursos, anticipar divisas y fijar el tipo de cambio hasta por 90 días, protegiendo así el capital de trabajo y la liquidez operativa.
Alternativas de rescate: la iniciativa Cross Borders
Frente a la alternativa de desechar alimentos que conservan intactas sus propiedades nutritivas, BAMX promueve acuerdos previos entre productores y distribuidores para canalizar excedentes a bancos de alimentos en Estados Unidos o mercados alternativos como restaurantes.
A través del proyecto Cross Borders, se buscan vías eficientes para rescatar grandes volúmenes de producción agrícola, evitando costos de destrucción y permitiendo a las empresas obtener beneficios fiscales mediante recibos deducibles en el vecino país.
Nota del editor: Detrás de cada alimento fresco que llega a nuestra mesa hay una cadena invisible de esfuerzo, logística y recursos naturales. Apostar por la eficiencia, la solidaridad contra el desperdicio y el apoyo financiero a nuestros productores es el camino obligado para construir un comercio exterior más justo y sustentable.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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