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Mar Arostegui se mete en la piel de Fran: la joven que pelea por todos, pero no sabe cómo enfrentar sus propias heridas

En Detrás del Telón, la actriz interpreta a una estudiante de actuación combativa, sensible y profundamente contradictoria; un personaje que terminó recordándole por qué también vale la pena luchar

Por: Rodrigo Pujol Del Toro

Hay personajes que llegan a una carrera y simplemente se interpretan; otros, en cambio, terminan abriendo preguntas que el propio actor tiene que responder. Para Mar Arostegui, Fran, la joven a la que interpreta en Detrás del Telón, pertenece claramente a la segunda categoría. La serie de Canal Once se mete en una escuela de actuación para contar las historias de una generación que aprende a representar emociones frente a un escenario mientras intenta descubrir qué hacer con las propias cuando las luces se apagan. La producción llegó a la televisión pública el 22 de septiembre y está estructurada en 20 episodios, con una propuesta que combina drama, comedia y conflictos relacionados con la salud emocional de los jóvenes.

En medio de ese universo aparece Fran, una joven que parece tener respuestas para todo y que no duda en señalar aquello que considera injusto. Cuestiona a sus profesores, las decisiones de la escuela, las relaciones entre sus compañeros y prácticamente cualquier situación que considere que puede mejorarse. Sin embargo, detrás de esa personalidad combativa existe una joven profundamente sensible que no sabe reconocer su propio enojo ni procesar la tristeza que arrastra desde su entorno familiar. El dossier de Arostegui resume justamente esa contradicción: Fran sabe qué causa defender, pero no consigue identificar lo que ocurre dentro de ella; cuando una traición familiar la coloca del otro lado de aquello contra lo que siempre había luchado, el teatro se convierte en el lugar donde finalmente puede expresar lo que llevaba años intentando controlar.

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“Fran es muy hacia afuera, o sea, todo lo que le molesta lo grita, lo dice, lo expulsa”, explica Arostegui durante la conversación. Pero inmediatamente aparece la otra cara del personaje: “realmente es sumamente sensible”. Esa contradicción es precisamente uno de los elementos que hacen interesante su interpretación, porque Fran no es presentada como una activista perfecta ni como una adolescente que entiende completamente sus emociones. Por el contrario, es alguien que sabe ayudar a los demás, pero que todavía no ha aprendido a ayudarse a sí misma.

La actriz llegó al proyecto de una manera inesperada. Originalmente había hecho casting para otro personaje, Mercedes, una maestra de baile, y no tenía demasiadas expectativas de quedarse. La llamada llegó unos días después y le ofrecieron otro papel. Arostegui recuerda que en ese momento estaba en la playa y prácticamente recibió la información de manera fragmentada, pero hubo algo que inmediatamente le llamó la atención: el elenco y el equipo detrás de la producción. Después conoció a Fran y terminó descubriendo que aquel personaje que había llegado casi por accidente era precisamente el que quería interpretar.

La conexión entre actriz y personaje fue más profunda de lo que inicialmente parecía. Arostegui reconoce que comparte con Fran el gusto por estudiar, prepararse y entregarse completamente a aquello que le apasiona. Antes de dedicarse de lleno a la actuación estudió Comunicación con especialidad en Cine, y en la entrevista explica que existe una coincidencia importante entre ambas: Fran es una joven que se toma muy en serio su formación y encuentra en la actuación una pasión absoluta. La propia Mar también descubrió que ese era el lugar profesional en el que quería poner toda su energía. Su preparación académica y su recorrido previo forman parte de una trayectoria que el dossier describe como una combinación entre actuación, cine y ahora también producción.

Pero Fran tiene algo que Mar reconoce que todavía está aprendiendo: la capacidad de poner límites. La joven no deja pasar prácticamente nada. Si algo le molesta, lo confronta; si considera que alguien está siendo tratado injustamente, interviene; si cree que existe una forma mejor de hacer las cosas, la propone. El problema es que esa capacidad para defender a los demás no necesariamente se traduce en una capacidad para reconocer sus propias necesidades. Y ahí comienza una de las principales heridas del personaje.

“Ella tiene esta necesidad de que las personas con las que conviven estén cómodas y felices y de volver su ambiente mejor”, cuenta Mar. El problema es que mientras intenta construir un espacio más justo para todos, Fran se olvida de preguntarse qué necesita ella. Sabe escuchar los problemas ajenos, pero no sabe escuchar su propia tristeza. Esa contradicción atraviesa buena parte de la historia y conecta con uno de los temas centrales de la serie: la distancia entre la persona que mostramos frente a los demás y aquello que realmente ocurre cuando nadie está mirando.

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Detrás del Telón aprovecha precisamente el universo de la actuación para hablar de esa dualidad. El sitio oficial de la serie plantea la historia alrededor de una idea sencilla: mientras los jóvenes aprenden a interpretar personajes, también empiezan a descubrir quiénes son cuando nadie los observa. La página oficial incorpora además una “Caja de herramientas” con recursos de contención emocional y redes de apoyo, aclarando que esos materiales son una invitación a la reflexión y no sustituyen atención o terapia profesional.

Para Arostegui, ese tratamiento también fue una responsabilidad. Durante la escritura de los guiones hubo acompañamiento de una especialista en terapia narrativa, de manera que los conflictos fueran abordados con sensibilidad. “Tiene muchísima investigación detrás de los personajes y se abordaban los temas con la mayor sensibilidad posible”, explica. La actriz también destaca que hubo lecturas, ensayos y acompañamiento de dirección antes y durante el rodaje para determinar cómo aproximarse a cada situación.

Uno de los grandes aciertos de la serie está precisamente en no convertir la salud mental en una clase o en un discurso moralizante. Detrás del Telón habla de problemas que pueden atravesar a los jóvenes —ansiedad, depresión, conflictos familiares, trastornos alimenticios, violencia digital y otras formas de vulnerabilidad—, pero intenta hacerlo desde personajes que tienen deseos, contradicciones, relaciones y sentido del humor. Medios que han cubierto el estreno han destacado justamente esa combinación entre entretenimiento y conversación sobre salud emocional.

Y en el caso de Fran, el teatro termina funcionando como una especie de refugio emocional. No es únicamente el lugar donde quiere desarrollarse profesionalmente, sino el espacio donde consigue expresar aquello que fuera del escenario mantiene bajo control. La propia información del personaje señala que el teatro se convierte en el lugar donde puede sacar aquello que llevaba años intentando contener. Mar Arostegui

La experiencia también permitió que Arostegui se reconociera en algunos aspectos de su personaje. La actriz admite que comparte con Fran esa necesidad de estudiar, prepararse y entregarse completamente a lo que hace, aunque reconoce que todavía le falta aprender parte de esa capacidad de poner límites. La ficción, en ese sentido, terminó funcionando como un espejo: interpretar a una joven que constantemente defiende a los demás también le permitió observar las consecuencias de olvidarse de uno mismo.

El rodaje duró poco más de dos meses y se realizó entre diciembre y enero. Arostegui habla con especial cariño del grupo de actores y del vínculo que se construyó durante el proceso. “Hicimos un gran grupo, la verdad, nos quedó mucho”, recuerda. La convivencia no terminó cuando acabó el rodaje: durante la promoción, Eréndira Ibarra se convirtió, según Mar, en una especie de “mamá cuidadora” del elenco, una dinámica que refleja el vínculo que se formó detrás de cámaras.

La actriz también destaca que la serie apuesta por una estética distinta a la que suele asociarse con determinados contenidos juveniles. En la conversación reconoce que existe una tendencia a exigir que las historias revelen todo rápidamente o recurran a la hipersexualización para mantener la atención. Frente a eso, considera que Detrás del Telón tiene “una fotografía preciosa” y un tratamiento visual diferente, además de un trabajo actoral que, según ha podido comprobar por la respuesta del público, ha sido uno de los elementos más reconocidos.

Ese aspecto resulta particularmente importante porque la producción intenta recuperar algo que el consumo acelerado de contenidos puede dejar en segundo plano: el tiempo para conocer a los personajes. No se trata únicamente de saber qué problema tiene cada uno, sino de comprender por qué llegó hasta ahí. En ese sentido, la escuela de actuación funciona como una especie de laboratorio emocional donde las historias individuales se cruzan y donde la llegada de una psicóloga obliga a los estudiantes a dejar de esconder aquello que hasta entonces podían disimular.

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Mientras Detrás del Telón encuentra su camino en Canal Once, Mar Arostegui ya prepara el siguiente movimiento de su carrera. La actriz acaba de terminar Justicia, una serie de tono completamente diferente que vuelve a reunirla con parte del equipo creativo de Detrás del Telón. El proyecto representa además una oportunidad para demostrar que Fran no es un molde en el que piensa quedarse. La propia Mar quiere seguir ampliando sus registros y encontrar personajes capaces de llevarla hacia otros territorios.

Su trayectoria también empieza a incorporar otra dimensión: además de actuar, escribe y produce junto con sus amigas en Aquelarre, una casa productora que busca desarrollar historias propias. Mar Arostegui Esa faceta resulta coherente con una actriz que estudió cine antes de encontrar en la interpretación su principal vocación: no solamente quiere estar frente a la cámara, también quiere participar en la construcción de las historias que llegan a ella.

Al final, quizá lo más interesante de Fran no sea que tenga todas las respuestas, sino exactamente lo contrario: que representa a una generación que está aprendiendo a hacer preguntas. Pregunta por las injusticias, por las relaciones, por la manera en que se construyen los espacios de convivencia y por las reglas que nadie parece cuestionar. Pero también tendrá que aprender a hacerse preguntas a sí misma. Y ahí es donde Detrás del Telón encuentra su verdadero conflicto: detrás de cada personaje que interpretamos existe una persona intentando descubrir quién es.

“Que la disfruten mucho”, dice Mar cuando se le pregunta qué le gustaría decirle al público. También invita a escuchar el soundtrack de la producción, disponible en plataformas, y recuerda que la serie puede seguirse por Canal Once, con emisiones entre semana y maratones los sábados, además de opciones digitales para quienes no pudieron verla en televisión. En una época en la que tantas historias buscan gritar para conseguir atención, Detrás del Telón propone algo diferente: bajar el volumen, mirar lo que ocurre detrás de la actuación y preguntarnos qué estamos escondiendo cuando creemos que nadie nos está viendo.

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