No basta con tener internet: Expertos revelan que la falta de infraestructura robusta está frenando el aprendizaje de 97 millones de usuarios
Por: Rodrigo Pujol
En un México donde el 81.2% de la población ya navega en la red, la educación enfrenta un enemigo silencioso: la infraestructura obsoleta. Aunque las cifras del INEGI y el IFT indican que cerca de 97 millones de personas están conectadas, la realidad dentro de las aulas es distinta. La transformación digital ha pasado de ser una promesa a una condición de supervivencia académica, pero muchas instituciones están intentando correr un maratón con el calzado equivocado.
Panduit, líder global en conectividad, advierte que el problema en México no es solo la falta de dispositivos, sino la incapacidad de las redes escolares para soportar el uso intensivo de datos. Sin una base sólida, las pizarras digitales y las laptops son simples adornos en un entorno que exige velocidad, sostenibilidad y seguridad.
La trampa de la conectividad deficiente
El grupo de jóvenes entre 18 y 24 años pasa un promedio de 5.9 horas diarias conectado, seguido muy de cerca por los adolescentes de 12 a 17 años. Esta demanda masiva de ancho de banda colapsa los sistemas educativos que no han invertido en su «sistema circulatorio» digital.
«Pocas veces se habla de la calidad y resiliencia de la conectividad dentro de las instituciones. Si la red no soporta la alta demanda, la brecha digital simplemente se traslada al interior del campus», explica Juan Pablo Borray, Business Development Manager de Panduit para Latinoamérica.
El cimiento de la nueva escuela: Infraestructura física
Para que la inversión en tecnología no se pierda, las escuelas deben mirar hacia sus cimientos. La infraestructura física —cableado estructurado, fibra óptica y centros de datos— es lo que realmente garantiza que una clase por videoconferencia no se corte o que una plataforma de tareas no se caiga.
Puntos críticos para la transformación educativa:
- Escalabilidad: Implementar soluciones como el cableado Categoría 6A permite que las escuelas crezcan tecnológicamente sin tener que romper paredes cada dos años.
- Seguridad Digital: Una red bien estructurada es la primera línea de defensa contra ciberataques, facilitando la trazabilidad y el respaldo de la información académica.
- Sostenibilidad: Invertir en racks de fibra óptica de alta densidad (como los modelos M3 y M4) reduce costos operativos a largo plazo y mejora el desempeño en entornos con cientos de usuarios simultáneos.
Una apuesta estratégica por México
Invertir en tecnología educativa ha dejado de ser un gasto operativo para convertirse en una apuesta estratégica por el desarrollo del país. La competitividad de las nuevas generaciones depende directamente de qué tan preparadas estén las escuelas para ofrecer un entorno digital seguro y eficiente.
Como señala Borray, la digitalización define hoy la inclusión social. El reto para los centros educativos en este 2026 es entender que la verdadera transformación no está en el software que se ve, sino en la infraestructura que lo sostiene.
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