El actor regresa al universo de Mischief con una doble responsabilidad: interpretar al espectador anónimo y asumir también el papel del mentalista en El Manipulador de Mentes, Una Noche de Ilusión Trágica, una comedia donde el público también se convierte en protagonista.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
¿Qué pasa cuando un espectáculo está diseñado para salir mal y, de pronto, algo realmente sale mal? Esa es precisamente una de las grandes trampas de El Manipulador de Mentes, Una Noche de Ilusión Trágica, el montaje que regresa al Teatro Jorge Negrete con Daniel Ortiz, Daniel Haddad y Miguel Tercero, bajo el particular universo de la compañía británica Mischief. La obra combina magia, mentalismo, improvisación y comedia física para construir una experiencia donde el público nunca sabe exactamente qué ocurrirá a continuación.

Para Daniel Ortiz, formar parte nuevamente de este universo representa una oportunidad para seguir explorando una forma de comedia que, asegura, disfruta profundamente. El actor describe el montaje como una historia que combina improvisación, magia y comedia, pero también como una obra sobre la amistad y la necesidad de estar ahí para un amigo. Todo ocurre alrededor del supuesto espectáculo de un mentalista que está convencido de ser un gran experto, aunque conforme avanza la función queda claro que las cosas no son precisamente como él esperaba.
Y ahí aparece uno de los elementos más interesantes del montaje: el fracaso está perfectamente planeado. Ortiz explica que en las obras de Mischief los errores que observa el público no son accidentes improvisados, sino situaciones escritas, ensayadas y diseñadas para suceder de determinada manera. La dificultad aparece cuando algo falla de verdad, porque entonces el actor debe continuar con la lógica del error que estaba previsto, pero incorporando aquello que acaba de suceder frente a todos.
“Equivocarse” se convierte así en una especie de coreografía invisible. El actor no solamente debe recordar sus textos, movimientos y tiempos, sino entender qué tipo de error necesita la escena para continuar funcionando. A diferencia de La Obra Que Sale Mal o Peter Pan Que Sale Mal, Ortiz considera que El Manipulador de Mentes ofrece un margen mayor para la improvisación, particularmente porque sus personajes tienen una relación mucho más directa con los espectadores.
Y el público, literalmente, puede alterar la función. Hay momentos en los que los espectadores escriben secretos que después son seleccionados al azar y llevados al escenario. El problema aparece cuando la persona elegida no quiere participar. Para esos momentos, explica Ortiz, el equipo tiene diferentes alternativas: plan A, plan B y plan C. Pero lejos de ser un problema, esas situaciones forman parte del encanto de un espectáculo que depende precisamente de la imprevisibilidad.
El desafío para Ortiz aumentó durante esta temporada porque no solamente interpreta al espectador anónimo, Esteban, sino que también alterna con Daniel Haddad el papel del Manipulador de Mentes. Interpretar ambos personajes le ha permitido descubrir que los dos son indispensables para que funcione el mecanismo de la obra: uno lleva el peso central del espectáculo y el otro establece una complicidad fundamental con el público.

La magia también representó un reto. Ortiz reconoce que continúa sintiendo nervios antes de las funciones y que aprender los trucos requiere precisión, coordinación y, sobre todo, timing. Para prepararse contó con la asesoría de Daniel Haddad, quien además de actor tiene experiencia como mago, así como con integrantes del equipo de la producción original de Mischief. Para Ortiz, observar a Haddad y trabajar directamente con él fue una de las herramientas que más le ayudaron a encontrar la seguridad necesaria para enfrentarse a los números.
El montaje tiene además un ingrediente particular para el público mexicano: la adaptación al español no se limita a traducir las palabras, sino que busca encontrar el humor que pertenece a nuestra cultura. Ortiz destaca el trabajo de traducción de Jerónimo Best y el proceso posterior de probar los textos en escena para descubrir qué chistes funcionan específicamente con el público mexicano.
Para el actor, pertenecer al universo de Mischief representa además una oportunidad profesional extraordinaria. Después de haber participado en La Obra Que Sale Mal y Peter Pan Que Sale Mal, considera que estos montajes se han convertido en una verdadera escuela de comedia. Incluso compara el fenómeno internacional de Mischief con el impacto que tuvo Mr. Bean, al considerar que la compañía británica está construyendo un lenguaje reconocible que puede viajar de un país a otro.
Pero el trabajo de Daniel Ortiz no termina con El Manipulador de Mentes. El actor también desarrolla una carrera como dramaturgo y creador. Recientemente concluyó temporada de Las Calcetas de mi Padre, un unipersonal que escribe, dirige y protagoniza, y que continuará presentándose en distintas funciones durante finales de 2026 y principios de 2027. Además, prepara su participación en Manantial, una obra dirigida al público infantil.
El Manipulador de Mentes, Una Noche de Ilusión Trágica se presenta en el Teatro Jorge Negrete del 6 de agosto al 26 de septiembre de 2026, con funciones jueves y viernes a las 20:00 horas y sábados a las 18:00 horas. La temporada contempla 23 funciones y está recomendada para público a partir de los 10 años.
En un momento en que buena parte del entretenimiento busca controlar cada segundo de la experiencia del espectador, la propuesta de Mischief hace justamente lo contrario: acepta el error, abraza la incertidumbre y convierte al público en parte del accidente. Y quizá ahí está la verdadera magia de El Manipulador de Mentes: no en conseguir que todo salga perfecto, sino en conseguir que cuando algo salga mal, todos quieran seguir mirando.
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