El regreso del vaso Bearista confirma cómo Starbucks convierte la escasez en deseo y el café en fenómeno cultural
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
El anuncio cayó como bomba entre fans y coleccionistas: Starbucks confirmó el regreso del vaso Bearista, uno de los objetos más cotizados de su historia reciente. Lo que en su momento parecía una edición especial más, hoy se ha consolidado como un auténtico símbolo de deseo, capaz de provocar filas interminables, caos organizado y una conversación constante en redes sociales.
En México, el fenómeno Bearista dejó imágenes difíciles de olvidar: personas llegando de madrugada, sucursales abarrotadas y vasos agotados en cuestión de minutos. No se trata solo de un vaso, sino de una pieza que mezcla ternura, exclusividad y estatus. Esa combinación —aparentemente simple— ha demostrado ser una de las fórmulas más efectivas del marketing contemporáneo.
La clave está en la psicología de la escasez. Starbucks entendió que limitar el acceso eleva automáticamente el valor percibido. El diseño del oso Bearista, cuidadosamente trabajado y reconocible al instante, activa una reacción emocional inmediata: quien lo ve, lo quiere. Y quien sabe que “no todos lo tendrán”, lo quiere aún más. Ese impulso es el que convierte cada lanzamiento en un pequeño evento social.
El fenómeno no se quedó en territorio mexicano. En Estados Unidos, el regreso del Bearista también generó escenas similares: filas desde antes de que abrieran las tiendas y cientos de videos en TikTok, Instagram y X, donde los usuarios documentaron su “misión” para conseguirlo. Cada publicación viral alimentó la demanda, creando un efecto bola de nieve que llevó al producto mucho más allá de su función original.
Ahora, la conversación se mueve hacia Europa. España aparece como el siguiente gran escenario donde el Bearista podría repetir la historia. Analistas de consumo anticipan que la colección no solo atraerá a clientes locales, sino también a turistas —especialmente latinoamericanos— que ven en estos lanzamientos una oportunidad de sumar una pieza exclusiva a su colección mientras viajan. El oso ya no es solo un souvenir: es un trofeo.
Más allá del hype, el regreso del vaso Bearista revela mucho sobre el consumidor actual. La combinación de exclusividad, narrativa digital y experiencia compartida convierte un objeto cotidiano en una historia que vale la pena contar. Starbucks no vende únicamente café o merchandising: vende pertenencia, momento y conversación.
Con este anuncio, la marca deja claro que entiende mejor que nadie cómo operar en la economía de la atención. Y todo indica que, una vez más, el Bearista está listo para provocar filas, agotar existencias y dominar feeds.
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