Los expertos señalan que la falta de líquidos no solo provoca sed, sino que somete al sistema cardiovascular a una presión extrema. Conoce los síntomas de alerta y cómo prevenir complicaciones graves.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Cuando pensamos en la deshidratación, lo primero que viene a la mente es una molesta sensación de sed o la boca reseca. Sin embargo, los efectos de no consumir suficientes líquidos van mucho más allá, impactando directamente en el funcionamiento del corazón y del sistema circulatorio.
De acuerdo con el Dr. Brodie Marthaler, cardiólogo del Sistema de Salud de Mayo Clinic en Eau Claire, el cuerpo humano depende de un volumen sanguíneo adecuado para mantener los órganos oxigenados.
«Para que el corazón funcione correctamente, debe regresar suficiente sangre al corazón con cada latido… Cuando se deshidrata, disminuye la cantidad de líquido que circula por el torrente sanguíneo, por lo que tiene que trabajar más para mantener la sangre en circulación por todo el organismo», explica el especialista.
Síntomas de alerta: cuando la falta de agua se vuelve peligrosa
Ante la deshidratación, el organismo activa mecanismos de defensa naturales: los vasos sanguíneos se contraen para conservar la presión arterial y las pulsaciones se aceleran. No obstante, si el cuadro empeora, estas respuestas fallan y órganos vitales como el cerebro o los riñones resienten la escasez de flujo sanguíneo.
Presta atención a las siguientes señales de alarma que indican una deshidratación avanzada:
- Latidos cardíacos acelerados o palpitaciones.
- Fatiga extrema, aturdimiento y mareos.
- Dificultad para respirar y molestias en el pecho.
- Cambios en la visión.
(Nota: En casos graves, la deshidratación puede derivar en un golpe de calor o desmayo, convirtiéndose en una emergencia médica que requiere atención inmediata).
Población en mayor riesgo
Si bien cualquier persona puede deshidratarse, existen grupos vulnerables que deben extremar precauciones: adultos mayores, niños, deportistas, personas que trabajan al aire libre, pacientes con cardiopatías y quienes consumen ciertos fármacos (como diuréticos o medicamentos con agonistas de los receptores GLP-1).
Claves para una hidratación inteligente
- Anticipate a la sed: Bebe líquidos en pequeñas cantidades a lo largo del día en lugar de grandes porciones de golpe.
- Vigila el color de la orina: Una tonalidad pálida o transparente suele indicar buena hidratación; los tonos oscuros son una señal clara de que necesitas agua.
- Recupera electrolitos: El agua simple es excelente, pero ante cuadros de deshidratación o ejercicio prolongado es fundamental reponer sodio, potasio y magnesio mediante alimentos salados o bebidas deportivas adecuadas.
- Evita distractores: Modera el consumo de alcohol y bebidas con alto contenido de cafeína o azúcar, ya que pueden alterar la correcta regulación de líquidos en el organismo.
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