Cómo la tecnología que compite en México hoy está redefiniendo el rendimiento, la eficiencia y la sostenibilidad de los vehículos eléctricos

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
La Fórmula E no solo se corre para ganar carreras. Se corre para probar el futuro. La edición más reciente celebrada en México volvió a confirmar que este campeonato se ha convertido en un laboratorio real de innovación, donde cada vuelta aporta aprendizajes que después se trasladan a la movilidad eléctrica que veremos en las calles durante los próximos años.
A diferencia de otras categorías, aquí no hay combustión ni emisiones directas. Los monoplazas son 100 % eléctricos, y su desempeño demuestra que la eficiencia, la velocidad y la sustentabilidad no están peleadas. El DS E-TENSE FE25, utilizado en esta edición, es prueba de cómo la ingeniería de alto rendimiento puede convivir con una visión ambiental clara.
Ingeniería que redefine lo posible
Uno de los grandes aprendizajes de la Fórmula E está en el desarrollo de soluciones técnicas específicas para vehículos eléctricos. Desde 2018, TotalEnergies colabora estrechamente con DS Performance, la división deportiva de DS Automóviles, diseñando fluidos especializados que responden a necesidades muy distintas a las de un motor de combustión.
Estos lubricantes no solo reducen fricción. Están pensados para controlar la propagación de la electricidad en caso de cortocircuito, gestionar altas temperaturas y proteger componentes críticos en condiciones extremas. Lo que sucede en la pista se convierte, después, en tecnología aplicable a vehículos de uso diario.
Sustentabilidad sin concesiones
La Fórmula E también deja una lección contundente: la movilidad eléctrica puede ser competitiva y, al mismo tiempo, responsable. Desde 2020, el campeonato opera con huella de carbono neta cero, y en 2026 volvió a confirmar este compromiso, respaldado por certificaciones internacionales.
Más allá del espectáculo, el mensaje es claro: los autos eléctricos no generan emisiones contaminantes durante su operación, y el desarrollo de esta tecnología acelera la transición hacia ciudades más limpias, con menor impacto ambiental y mejor calidad del aire.
Rendimiento que rompe mitos
Durante años se asumió que los motores de combustión eran sinónimo de potencia. La Fórmula E ha desmontado ese mito. Un motor eléctrico puede alcanzar hasta 95 % de eficiencia energética, frente a cerca del 45 % de un motor tradicional.
Eso sí, este rendimiento exige soluciones técnicas avanzadas. Los sistemas eléctricos generan calor intenso y constante, por lo que la refrigeración eficiente es clave. Aquí, los lubricantes desarrollados por TotalEnergies juegan un papel central al permitir un control térmico preciso, asegurando estabilidad y desempeño incluso en condiciones de máxima exigencia.
Resistencia en condiciones extremas
Otro aprendizaje que deja la Fórmula E es la adaptación a climas y escenarios complejos. Las carreras se disputan en ciudades con temperaturas extremas y superficies demandantes, lo que obliga a desarrollar tecnologías capaces de responder sin comprometer seguridad ni rendimiento.
Gracias a esta experiencia, TotalEnergies ha perfeccionado su línea QUARTZ EV FLUID, diseñada para vehículos eléctricos, híbridos e híbridos enchufables, trasladando los datos obtenidos en competencia directamente a soluciones comerciales.
De la pista a la calle
La colaboración entre TotalEnergies y DS Performance no solo ha dado resultados deportivos —como los campeonatos del equipo DS TECHEETAH y el histórico bicampeonato de Jean-Éric Vergne—, también ha impulsado avances reales en la electromovilidad global.
La Fórmula E demuestra que el futuro del automóvil no se imagina en oficinas: se construye compitiendo, probando límites y aprendiendo de cada error. Lo que hoy se ajusta en un monoplaza eléctrico mañana será parte de los vehículos que conduzcan millones de personas.
Porque más allá de la pista, la verdadera carrera es hacia una movilidad más eficiente, más limpia y más inteligente. Y esa ya empezó.