¿Los Windsor tras las rejas? El arresto del príncipe Andrés destapa el «lado oscuro» y los choques judiciales de la Corona

La detención del hermano de Carlos III por el caso Epstein marca un hito histórico, pero no es el único escándalo legal de la familia real. Desde multas por perros peligrosos hasta condenas a muerte, los expedientes de los Windsor salen a la luz.

Por: Rodrigo Pujol

La monarquía británica atraviesa su crisis más profunda en la era moderna. El pasado jueves 19 de febrero de 2026, el mundo quedó atónito ante la imagen de al menos seis vehículos policiales rodeando la residencia de Sandringham. El objetivo: el expríncipe Andrés, quien fue arrestado por «conducta inapropiada en un cargo público», un delito vinculado a su turbia relación con el pederasta Jeffrey Epstein.

Aunque el hijo favorito de Isabel II fue puesto en libertad diez horas después, su detención marca un precedente que no se veía desde 1649, cuando el rey Carlos I fue arrestado y decapitado. Sin embargo, si escarbamos en los archivos del Palacio de Buckingham, el expríncipe Andrés no es el único que ha tenido que rendir cuentas ante la justicia.

Ana de Inglaterra: La primera Windsor con antecedentes penales A diferencia de su hermano, los problemas de la princesa Ana han sido menos siniestros, pero igualmente mediáticos. En 2002, se convirtió en la primera integrante de la familia real en ser condenada por un delito penal tras admitir que su perro, un bull terrier llamado Dotty, mordió a dos niños en un parque de Windsor. La «Princesa Real» tuvo que pagar una multa de 500 libras y aceptar restricciones severas para su mascota.

Además, Ana es una «vieja conocida» de las patrullas de tránsito. En 2001 fue multada por conducir su Bentley a 150 km/h, alegando que pensaba que la policía que la perseguía era su propia escolta. Su hija, Zara Tindall, heredó el pie pesado, perdiendo su permiso de conducir en 2020 por exceso de velocidad.

Felipe de Edimburgo y los accidentes de la edad El difunto marido de la reina, el príncipe Felipe, también protagonizó un escándalo judicial en 2019. A sus 97 años, su Land Rover volcó tras chocar con otro vehículo cerca de Sandringham, dejando a una mujer herida. Aunque aceptó la responsabilidad y entregó su permiso de conducir para evitar ser procesado, el incidente abrió un debate nacional sobre la seguridad y los privilegios de la realeza.

Carlos III y el fantasma de Lady Di Incluso el actual monarca ha tenido que sentarse ante las autoridades. En 2005, el entonces príncipe Carlos fue llamado a declarar como testigo por las teorías de conspiración que sugerían un plan para asesinar a Diana de Gales. La investigación se centró en una nota de Lady Di donde predecía su muerte por «fallos en los frenos», una sombra que ha perseguido a la corona durante décadas.

Enrique de Inglaterra: El nuevo rostro de los tribunales Hoy, el príncipe Enrique mantiene viva la tradición de las cortes, aunque en su caso, como demandante. Sus constantes batallas legales contra los tabloides británicos y su lucha contra el Gobierno para recuperar su seguridad privada lo mantienen como un rostro habitual en los juzgados de Londres.

Desde la ejecución de Ana Bolena por traición hasta el arresto domiciliario de Andrés Mountbatten-Windsor, la historia demuestra que la sangre azul no siempre es un escudo impenetrable contra la ley. Lo que hoy vemos en Sandringham es solo el capítulo más reciente de una familia que, a pesar de sus coronas, no ha logrado escapar de los tribunales.

En Thunder sabemos que la realeza fascina, pero sus escándalos legales nos recuerdan que nadie está por encima de la ley, ni siquiera en un palacio.

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