Un nuevo estudio de WeWork y Michael Page visibiliza los costos ocultos de la jornada laboral en México, donde el 15% de los adultos en edad laboral vive con algún trastorno mental.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
Ir a la oficina implica mucho más que pasar horas frente a una computadora. Para millones de profesionales en México, la jornada laboral comienza mucho antes de abrir el primer correo electrónico: inicia sorteando el caos vehicular, el tráfico, la contaminación auditiva y las condiciones de espacios que no siempre están diseñados para cobijar la tranquilidad mental. En el marco conmemorativo del Día Mundial de la Salud Mental, este 10 de octubre se abre una conversación urgente sobre los costos invisibles de trabajar y el papel que juegan las organizaciones en la construcción de entornos verdaderamente saludables.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 15% de los adultos en edad de trabajar vive con un trastorno mental, situando entre los principales riesgos psicosociales del entorno laboral a las jornadas prolongadas, la falta de flexibilidad, las dificultades para conciliar la vida personal y las deficiencias físicas en los espacios de trabajo. En nuestro país, factores cotidianos como el tráfico vehicular son reconocidos por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como detonantes de estrés laboral, provocando fatiga crónica, problemas de sueño y dificultades de concentración antes siquiera de pisar el centro de trabajo.
Las nuevas prioridades del talento: Bienestar como beneficio indispensable
La exigencia por cuidar la salud emocional ya no es una opción secundaria, sino una demanda central del mercado laboral. El estudio “La experiencia laboral 2026 en México”, elaborado conjuntamente por WeWork y Michael Page, revela que el 15.6% de los profesionales en México considera el bienestar mental como un beneficio indispensable y no negociable para decidir permanecer en una empresa.
La valoración de los espacios físicos también ha dado un giro radical. El informe destaca que el bienestar integral —físico, emocional y social— dentro de las instalaciones es altamente valorado por las distintas generaciones:
- 32% de la Generación X.
- 31% de los millennials.
- 30% de la Generación Z.
Estos grupos priorizan contar con oficinas que ofrezcan zonas de descanso, áreas de dispersión y un diseño arquitectónico que humanice la jornada laboral.
Hacia una evolución en la cultura organizacional
Frente a este panorama, las empresas enfrentan el reto de evolucionar hacia modelos más empáticos y flexibles. Como señala Claudio Hidalgo, Presidente Regional de WeWork para Latinoamérica:
«No todos los colaboradores parten del mismo punto; hay quienes enfrentan trayectos más largos, distintas responsabilidades fuera del trabajo o necesidades diferentes durante su jornada. Por eso, construir mejores condiciones laborales también implica reconocer esa diversidad y buscar experiencias más equitativas, que tomen en cuenta lo que las personas necesitan para trabajar y sentirse bien».
Transformar la experiencia laboral implica ir más allá de medir el desempeño únicamente por horas de presencia o resultados numéricos. Integrar prestaciones que faciliten la conciliación —como licencias de paternidad, maternidad y adopción—, ofrecer esquemas híbridos inteligentes y rediseñar los espacios de trabajo con un enfoque centrado en las personas se han convertido en los pilares fundamentales para retener el talento y garantizar la sostenibilidad humana de las organizaciones.
Nota del editor: Cuidar la salud mental de quienes construyen todos los días el éxito de una empresa no es un lujo, sino una responsabilidad ética y humana. Crear espacios donde las personas se sientan seguras, escuchadas y valoradas transforma radicalmente la forma en que vivimos y disfrutamos nuestro trabajo.
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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