Guía práctica para crear una experiencia sensorial, elegante y memorable con amigos, sin necesidad de saberlo todo sobre tabaco premium

Por Rodrigo Pujol Del Toro
En 2026, los planes en casa se han transformado en experiencias curadas. Ya no se trata solo de reunirse, sino de crear momentos con intención. Y si estás buscando una actividad distinta, sofisticada y con ese aire ritual que invita a bajar el ritmo, organizar una cata de Habanos puede convertirse en el plan perfecto.
No necesitas ser experto ni conocer cada vitola del mundo. Basta con curiosidad, buena compañía y ganas de descubrir aromas, texturas y maridajes inesperados.
Aquí, la guía definitiva para lograrlo sin complicaciones.
1. El ambiente lo es todo
Elige un espacio cómodo, ventilado y con buena iluminación. Una terraza, un patio o una sala abierta crean la atmósfera ideal para apreciar el ritual. La clave está en que el entorno invite a la calma: buena música de fondo, iluminación cálida y una mesa bien presentada elevan la experiencia.
2. Selecciona 2 o 3 Habanos estratégicamente
La recomendación es comenzar con un Habano de perfil suave y cerrar con uno de fortaleza media. Esto permite notar la evolución de sabores sin saturar el paladar. No se trata de impresionar con rarezas, sino de construir un recorrido sensorial lógico y disfrutable.
Si los adquieres en distribuidores oficiales como IEPT —empresa especializada en la comercialización de Habanos en México y representante de Habanos S.A.— te aseguras autenticidad y calidad, algo fundamental cuando hablamos de tabaco premium.
3. Ten lo esencial listo
Cortadores adecuados.
Encendedores de gas butano (evita encendedores convencionales).
Ceniceros amplios y funcionales.
Estos detalles permiten que la experiencia fluya sin interrupciones y que cada invitado maneje su Habano con comodidad.
4. Contexto breve, cero tecnicismos
Antes de encender, comparte una pequeña historia: la marca, el perfil, algún dato curioso. No es una clase magistral. Es simplemente dar contexto para enriquecer la experiencia.
Recordemos que la cultura del Habano también está ligada al consumo responsable y consciente, un principio que IEPT ha promovido durante más de tres décadas en México.
5. El encendido es parte del ritual
Muestra cómo cortar correctamente y cómo encender sin prisa. El fuego no debe tocar directamente el tabaco; se tuesta con paciencia. Este momento marca el ritmo de la velada: pausado, elegante, sin ansiedad.
6. Maridajes que sorprenden
El agua natural es indispensable para limpiar el paladar.
Si quieres subir el nivel, incorpora:
– Café
– Ron
– Whisky suave
– Vino ligero
Estos acompañamientos revelan matices inesperados y hacen que cada Habano cuente una historia distinta.
7. Activa la conversación sensorial
Invita a tus amigos a responder tres preguntas simples:
– ¿Qué aromas o sabores percibiste?
– ¿Cómo te hizo sentir la experiencia?
– ¿Lo volverías a elegir?
No existen respuestas correctas. Cada percepción es válida. La riqueza está en comparar sensaciones.
8. Sin reglas, sin solemnidad
La magia de una cata entre amigos está en la complicidad. Reír, debatir, coincidir o discrepar. El Habano funciona como catalizador de conversaciones profundas o ligeras, según fluya el momento.
9. El cierre perfecto
Al final, que cada persona elija su favorito. Y sí, la foto grupal es obligatoria. Compartirla etiquetando a @ashersmexico en Instagram convierte la noche en memoria digital.
Más allá del humo, una cata de Habanos es un ejercicio de pausa. En un mundo acelerado, dedicar tiempo a saborear, observar y conversar es un pequeño lujo contemporáneo.
Porque sofisticación no significa complejidad. Significa intención.
Y a veces, el mejor plan es simplemente reunirse, encender con calma y dejar que la noche haga lo suyo.
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