Ante la pérdida de 12 mil millones de jornadas laborales por depresión y ansiedad a nivel global y más de 8 mil registros de suicidio en México, expertos recuerdan la urgencia de fortalecer los entornos de trabajo saludables.
Por: Rodrigo Pujol Del Toro
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la atención a los riesgos psicosociales se ha consolidado como uno de los mayores retos y responsabilidades para las organizaciones contemporáneas. Identificar situaciones de vulnerabilidad, erradicar la sobrecarga laboral y establecer mecanismos sólidos de apoyo emocional ya no son acciones opcionales, sino pilares fundamentales para proteger el activo más valioso de cualquier compañía: sus colaboradores.
Las cifras internacionales revelan una dimensión alarmante del problema. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año se pierden 12 mil millones de jornadas laborales en el mundo a causa de la depresión y la ansiedad, generando un costo estimado de un billón de dólares en productividad perdida. Factores como el acoso, el aislamiento, la inseguridad en el empleo y las malas prácticas de gestión agravan un panorama que impacta directamente en el bienestar humano.
Un llamado a la acción en México
En el contexto nacional, la situación exige atención prioritaria. Datos preliminares del INEGI reportaron 8,709 suicidios en México durante 2025, de los cuales aproximadamente ocho de cada diez correspondieron a hombres. Aunque el suicidio responde a múltiples factores personales y sociales, los centros de trabajo tienen la capacidad y la obligación moral de reconocer señales de alerta temprana y facilitar el acceso a redes de apoyo especializado.
Para hacer frente a esta realidad, el marco normativo ofrece herramientas indispensables. En México, la NOM-035-STPS-2018 establece las disposiciones oficiales para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial. A nivel internacional, estándares como la ISO 45001:2018 (gestión de seguridad y salud en el trabajo) y la ISO 45003:2021 (orientación específica para riesgos psicosociales) proporcionan directrices claras para que las empresas diseñen políticas preventivas efectivas, capaciten a sus líderes y promuevan entornos seguros.
Hacia una cultura de prevención y confianza
Contar con personal capacitado, canales de comunicación confidenciales y procedimientos claros de atención permite reducir la fricción emocional y proteger la salud mental de los equipos. Organidades globales como BSI promueven activamente mejores prácticas, certificación y estándares de mejora empresarial para impulsar entornos laborales más humanos, seguros y sostenibles.
Para conocer más sobre normativas de gestión y bienestar corporativo, puedes visitar el sitio oficial de la organización en bsigroup.com/es-MX.
Nota del editor: Cuidar la salud mental en el trabajo no es solo cumplir con una norma; es reconocer la dignidad de cada persona y construir espacios donde el bienestar y el desarrollo humano vayan de la mano. ¡Una prioridad que nos convoca a todos!
Para contactar al editor escribe: editor@thunder.mx.
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