Patricia Azarcoya habría solicitado la separación y las posturas conservadoras del actor desatan la polémica
Por Rodrigo Pujol
El mundo del espectáculo despertó con una bomba mediática: Rob Schneider y su esposa mexicana, la productora Patricia Azarcoya, se estarían divorciando tras más de dos décadas de relación. De acuerdo con reportes de medios internacionales, ella fue quien solicitó formalmente la separación, abriendo la puerta a una narrativa que ya incendia redes sociales y titulares: ¿la ideología política terminó por fracturar su historia de amor?
La solicitud habría sido presentada este lunes 26 de enero de 2026 en la Corte Superior del condado de Maricopa, en Phoenix, Arizona. Según los primeros informes, el actor ya fue notificado y deberá cubrir una tarifa administrativa para acceder a los detalles del proceso. Un trámite menor frente al simbolismo de poner punto final a una de las parejas más duraderas de Hollywood.
¿Ideología política como detonante del divorcio?
Aunque no existe un comunicado oficial que confirme las razones de la ruptura, los rumores apuntan a una grieta ideológica cada vez más profunda. En meses recientes, Schneider ha sido señalado por adoptar posturas del ala conservadora y manifestar su simpatía por las políticas migratorias del expresidente Donald Trump.
Para muchos, la contradicción resulta evidente: el comediante ha declarado en distintas ocasiones su amor por México y, en particular, por Mérida, Yucatán, lugar de origen de Azarcoya. “La incoherencia entre el discurso público y la vida personal” es una de las frases que más se repiten entre usuarios que siguen el caso.
Una historia que parecía sólida
La pareja se conoció en 2005 durante una producción televisiva, se casó en 2011 y formó una familia con dos hijas: Miranda y Madeline. Durante años fueron vistos como un matrimonio estable, discreto y ajeno a los escándalos típicos de Hollywood. Hoy, ese relato se tambalea.
Mientras Schneider guarda silencio, la conversación crece: ¿puede la política romper una relación de décadas? ¿O se trata de una suma de diferencias acumuladas que finalmente explotaron?
Por ahora, lo único claro es que la “familia perfecta” dejó de existir y que el divorcio de Rob Schneider y Patricia Azarcoya se perfila como uno de los rompimientos más comentados del año, donde amor, ideología y exposición pública chocan sin filtros.
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