Marketing cultural: por qué la relevancia ya no depende de la suerte (sino de la ingeniería creativa)

Algoritmos, fandoms e inteligencia artificial están reescribiendo las reglas y obligan a las marcas a pasar de seguir la conversación a diseñarla

Por: Rodrigo Pujol Del Toro

En un ecosistema donde los algoritmos deciden qué vemos, los fandoms marcan la agenda y la inteligencia artificial acelera la creación de contenido a una velocidad inédita, el marketing cultural dejó de ser una apuesta al azar. Hoy, la relevancia se construye, se diseña y se orquesta. Así lo plantea Culture Accelerated 2025, el reporte de iProspect, que propone un giro de fondo: pasar de “aparecer” en la cultura a generarla con propósito.

“La cultura no es un accesorio para las marcas; es el terreno donde se define su relevancia. Ya no basta con estar presentes, hay que entender los códigos que mueven a las audiencias y participar con intención”, señala Paola Máximo, CEO de dentsu México. El mensaje es claro: la adyacencia cultural ya no alcanza. Patrocinar el evento correcto o sumar a la celebridad del momento puede sonar oportuno, pero corre el riesgo de ser irrelevante si no aporta algo nuevo.

El reporte define nuestro presente como la Algorithmic Era, un momento en el que plataformas como TikTok, Spotify o Netflix no solo recomiendan contenidos: editan la cultura en tiempo real. Entender esas señales se vuelve crítico. Hoy, 85% de las personas entre 14 y 44 años se declara fan de algo, y en esa energía colectiva se abren oportunidades únicas para las marcas que saben leer, respetar y co-crear con las comunidades.

La inteligencia artificial acelera el juego, pero no garantiza autenticidad. Más del 80% de los creadores ya usa IA, mientras que los consumidores castigan la falta de credibilidad. El equilibrio es delicado: innovar sin perder humanidad. En ese punto, Culture Accelerated 2025 es contundente: el marketing cultural puede ingenierizarse. No es suerte; es método.

El marco propuesto se articula en seis aceleradores que permiten pasar de la periferia al centro de la conversación:

  • Relevancia: entender los códigos culturales antes de hablar.
  • Momentum: entrar en el momento exacto, no tarde ni temprano.
  • Impacto: crear ideas que muevan emociones y acciones.
  • Ideas aditivas: sumar valor real a la cultura, no ruido.
  • Ejecución nativa: hablar el lenguaje de cada plataforma.
  • Orquestación cultural: conectar mensajes, canales y tiempos con coherencia.

Para México y Latinoamérica, donde la cultura popular y las comunidades digitales crecen de forma explosiva, estas conclusiones tienen un peso especial. Del auge de los fandoms musicales y deportivos al social commerce, la región es terreno fértil para marcas que se atrevan a aportar algo auténtico y no solo a replicar tendencias.

“Hoy la verdadera diferencia no está en aparecer en un momento cultural, sino en crear algo que la gente quiera compartir, defender y convertir en parte de su vida diaria”, concluye Máximo. El futuro del marketing cultural no será un golpe de suerte: será ingeniería creativa. Los algoritmos marcarán rutas, pero la chispa seguirá siendo humana: curiosidad, audacia y sensibilidad.

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