Laura de Ita desata el despecho y la irreverencia en “Con el diablo con el cuerpo”, un cabaret que convierte el dolor en fiesta

La actriz habla sobre esta experiencia escénica que mezcla teatro, música en vivo, humor y crítica social para celebrar las emociones y la libertad femenina en el Teatro Bar El Vicio.

Por: Rodrigo Pujol

La actriz Laura de Ita vuelve al escenario con una propuesta escénica que mezcla cabaret, música en vivo, humor y crítica social. Se trata de “Con el diablo con el cuerpo”, una obra que transforma el despecho en un ritual de celebración colectiva donde el público también forma parte del espectáculo.

La puesta en escena, con texto de Belén Picot, habita el territorio del teatro cabaret para contar historias de mujeres que aman con intensidad, se rompen, se reconstruyen y celebran sus contradicciones. Testimonios, chismes y secretos de divas mitológicas y contemporáneas se entrelazan en un espectáculo irreverente que apuesta por el humor y la emoción como formas de catarsis.

Es un texto maravilloso que mezcla teatro con toques totales de cabaret. Tenemos música en vivo, tres músicos increíbles y vamos interpretando distintos personajes, desde mujeres despechadas hasta divas o pecadoras. Al final, es una celebración del despecho y de reencontrarnos con nosotras mismas”, cuenta Laura de Ita en entrevista.

La obra inicia con una coreografía sugerente detrás de un biombo que juega con sombras y siluetas. A partir de ese momento, el escenario se convierte en un espacio cambiante donde las actrices transitan por distintas historias y personajes.

Empezamos con una coreografía muy sexy detrás de un biombo y de ahí vamos transformándonos en todo tipo de personajes: famosos, anónimos, despechadas, pecadoras… es un viaje por muchas formas de vivir las emociones”, explica.

Uno de los rasgos más atractivos del espectáculo es su cercanía con el público. La interacción es constante: los espectadores pueden ser invitados a participar en dinámicas o incluso subir al escenario.

Hay mucho juego con el público. Les hacemos un test irreverente sobre el amor, subimos a alguien a bailar conmigo y hasta me ayuda a cambiarme detrás del biombo. Eso genera una complicidad muy divertida”, comenta entre risas.

Además de la comedia y la música, la obra también se permite momentos de crítica social y política. A través de personajes como Marilyn Monroe y Jackie Kennedy, el montaje reflexiona sobre el poder, la construcción de la masculinidad y los roles de género.

También hay crítica social y política. Nos reímos de nosotras mismas, pero también cuestionamos muchas cosas, desde el amor romántico que nos vendieron hasta el poder ejercido por los hombres”, señala la actriz.

Las historias que aparecen en escena transitan entre lo cotidiano y lo simbólico. Desde una mujer en sus treinta que descubre que su ex ya tiene otra pareja, hasta referencias a figuras históricas o personajes de la mitología.

Pasamos por todo tipo de feminidades: desde mujeres comunes hasta personajes mitológicos. Al final, todas esas historias hablan de lo mismo: de cómo vivimos el amor, el dolor y la libertad”, explica.

El montaje también permite momentos de improvisación, especialmente en las escenas que involucran al público, donde las actrices incorporan experiencias personales o comentarios espontáneos.

En ciertas partes podemos improvisar un poco, sobre todo cuando interactuamos con el público. A veces surgen cosas que tienen que ver con experiencias propias y eso lo vuelve muy vivo”, dice.

Para Laura de Ita, trabajar en esta obra también ha significado un encuentro especial con sus compañeras de escena. El montaje está dirigido por Mariana Gaja y cuenta con la asesoría en cabaret de Aries Nakabayero, además de compartir escenario con figuras como Verónica Langer y Cecilia Toussaint.

Ha sido un regalo trabajar con ellas. Con Mariana tengo una relación de muchos años y ahora que me dirija es muy especial. Y reencontrarme con Verónica Langer en el escenario o descubrir a Cecilia Toussaint como actriz ha sido maravilloso”, comenta.

Aunque el espectáculo tiene un tono festivo, el proceso de creación ha sido exigente. Entre coreografías, canciones y escenas teatrales, el montaje exige una preparación intensa.

La gente cree que el cabaret es puro ‘ja, ja, ja’, pero no. Son ensayos diarios, memorizar canciones, coreografías, escenas… es casi como hacer un musical”, asegura.

Al final, el espíritu de “Con el diablo con el cuerpo” es claro: celebrar las emociones, incluso las más incómodas, y convertirlas en una experiencia compartida.

Todos hemos vivido el despecho de alguna manera: en el amor, en la familia o incluso con el gobierno. Por eso el público se identifica y se divierte. Es un ritual, una celebración de las emociones en tiempos que a veces pueden ser muy oscuros”, concluye.

La obra se presenta en Teatro Bar El Vicio, con funciones jueves y viernes a las 21:30 horas, en un ambiente donde el teatro, la música en vivo y el cabaret se mezclan para brindar una noche de humor, emoción y libertad.

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