El 17 de febrero de 2026 ocurrirá un eclipse solar anular, pero su visibilidad será extremadamente limitada y no podrá observarse desde México.
Por Rodrigo Pujol
El próximo 17 de febrero de 2026 el cielo regalará uno de los fenómenos astronómicos más llamativos: un eclipse solar anular, popularmente conocido como el “anillo de fuego”. Sin embargo, a diferencia de otros eventos celestes que paralizan ciudades enteras, este será un espectáculo reservado casi exclusivamente para regiones remotas del planeta.
Sí, será impresionante… pero muy pocos podrán verlo en su máxima expresión.
¿Por qué se forma el “anillo de fuego”?
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero se encuentra cerca de su apogeo (el punto más lejano de su órbita).
En esta posición:
- La Luna aparenta ser aproximadamente 1% más pequeña que el Sol.
- No logra cubrir completamente el disco solar.
- Se forma un aro luminoso alrededor: el característico anillo brillante.
Durante el punto máximo, la anularidad durará poco más de 2 minutos, mientras que el evento completo se extenderá aproximadamente entre las 11:42 y 14:27 UTC, es decir, más de cuatro horas de desarrollo parcial.
A diferencia de un eclipse total, no habrá oscuridad completa, sino una disminución notable de la luz con un borde solar intensamente brillante.
¿Dónde se podrá ver el eclipse anular del 17 de febrero de 2026?
Aquí viene la parte menos emocionante para la mayoría del planeta.
La trayectoria principal de la anularidad recorrerá:
- Regiones remotas de la Antártida
- El Océano Antártico
Es decir, zonas prácticamente deshabitadas.
En áreas pobladas solo se percibirá como eclipse parcial, entre ellas:
- Sectores del sur de África (poco después del amanecer)
- El extremo sur de Sudamérica (cerca del atardecer)
- Algunas bases antárticas
En ciudades como Ciudad del Cabo o Punta Arenas, el ocultamiento será limitado, pero suficiente para notar una leve reducción de la luz natural.
Importante: desde México no será visible, ni siquiera de manera parcial.
Un eclipse dentro del ciclo Saros 121
Este fenómeno forma parte del ciclo astronómico conocido como Saros 121, una secuencia que agrupa eclipses con características similares y que se extiende durante siglos.
Este será el eclipse número 75 de dicha serie, que comenzó en el año 944 d.C. y concluirá en 2206.
La franja de anularidad tendrá aproximadamente 616 kilómetros de ancho, dibujando un corredor extremadamente austral.
¿Habrá transmisión en vivo?
Debido a la ubicación geográfica aislada del evento, no se han confirmado grandes despliegues públicos por parte de agencias espaciales como la NASA.
La logística en la Antártida complica:
- Instalación de equipos masivos
- Eventos científicos abiertos
- Cobertura amplia para público general
No obstante, es posible que observatorios privados intenten transmitir imágenes del momento máximo.
El eclipse que sí veremos en 2026
Aunque este “anillo de fuego” será casi exclusivo del hemisferio sur, la atención ya se dirige hacia otro evento más accesible: el 12 de agosto de 2026 ocurrirá un eclipse solar total que cruzará Groenlandia, Islandia y España.
Ese sí promete convertirse en uno de los grandes espectáculos astronómicos del año.
Mientras tanto, el eclipse anular de febrero nos recuerda algo fascinante: el universo funciona con una precisión matemática milimétrica, aunque no siempre esté alineado con nuestra ubicación geográfica.
Y aunque no podamos verlo desde México, el “anillo de fuego” sigue siendo una de las coreografías más elegantes entre la Tierra, la Luna y el Sol.
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