La actriz se suma a la nueva apuesta de Televisa: una historia de sororidad, maternidad y segundas oportunidades que llega primero a ViX y después a TV abierta

Por Rodrigo Pujol Del Toro
Hay personajes que entran a escena para que el público los ame… y otros que llegan para incomodar, provocar y abrir conversaciones necesarias. En Hermanas, un amor compartido, Gema Garoa se mete de lleno en esa segunda categoría con Marcela, una mujer que parece “la mala” a primera vista, pero que en realidad está escrita para recordarnos que la historia de alguien nunca cabe en un juicio rápido.
“Que no la juzguen”, me dijo Gema en entrevista. “De primera instancia parece que es una maldita… la amante de un señor casado. Pero den la oportunidad de conocerla”.
Una novela de hermanas, cárcel, adopción y un conflicto imposible
A grandes rasgos, Hermanas, un amor compartido sigue la historia de dos hermanas (Adriana Louvier y Ana García) marcadas por una decisión que cambia todo: una de ellas queda embarazada muy joven y termina en prisión por culpa del villano del melodrama, interpretado por Guillermo García Cantú. En la cárcel nace su bebé y, con el corazón partido, decide darla en adopción porque “no cree que esa sea vida” para una recién nacida. La hermana, en un acto de amor total, la adopta para evitar que crezca en una casa cuna.
Pero el tiempo no cura si no hay verdad. Dieciocho años después, cuando la madre biológica sale de la cárcel, llega la disputa emocional: quiere recuperar el vínculo con la hija que no pudo criar… y el pasado se convierte en un campo minado de afectos, culpas y lealtades.

Marcela: la amiga que se equivoca… y te obliga a mirar más profundo
En ese universo entra Marcela. Gema la define como la mejor amiga de una de las hermanas, a quien conoce desde prisión: “Estamos juntas en la cárcel, yo salgo antes que ella”, cuenta. Afuera, Marcela inicia una relación con el hombre que provocó la tragedia… sin saberlo. “Empiezo a andar con el culpable de que ella está en la cárcel, pero obviamente Marcela no lo sabe”.
La pregunta es inevitable: ¿Marcela es villana? Gema lo responde con una honestidad brutal: “No es la típica villana que hemos visto”. Y sí, está metida en una relación que desde fuera se ve como un error gigantesco. Pero ahí está el corazón del personaje: no justificar el daño, sino entender la carencia.
“Tuve que justificar mucho el hecho de por qué no se va, por qué no lo deja… está joven, está guapa… ¿por qué sigue ahí atorada en una relación tan tóxica?”. Ese fue, me confesó, el reto actoral más fuerte: entrar en la lógica emocional de una mujer con la autoestima rota, sin romantizar la violencia, pero mostrando por qué sucede en la vida real.
De hecho, la semblanza del proyecto resume esa herida con una frase que pega duro: Marcela es “un personaje complejo y profundamente humano, marcado por la falta de afecto desde una edad temprana… una representación de mujeres que nunca aprendieron a amar porque primero tuvieron que aprender a sobrevivir”.
Silvia Cano y una producción que “empodera a la mujer”
Otro de los puntos que Gemma resaltó fue el estilo de producción. Para ella, trabajar con Silvia Cano ha sido de lo más sólido que ha vivido dentro de la empresa: “Es de las mejores producciones que haya visto… busca historias diferentes, le da oportunidad a talentos nuevos… y empodera a la mujer muchísimo”.
Y ojo: esto no es un detalle menor. Cuando una producción pone sobre la mesa temas como abuso, relaciones tóxicas, culpa social y el peso de la mirada pública sobre las mujeres, el enfoque con el que se cuenta la historia hace toda la diferencia.
“Es una realidad que vivimos en el país y en toda Latinoamérica… el abuso a ambos sexos”, dijo. Y remató con una intención clara para el público: “Den la oportunidad de conocerla… creo que se van a identificar más mujeres de las que pienso”.
Un elenco con peso… y un “momento bizarro” con Guillermo García Cantú
Gemma también habló del vértigo bonito que siente cuando la ficción se cruza con la memoria: compartir escena con actores que admirabas desde niña.
“Significa todo… compartir escena con Guillermo García Cantú, que lo veía yo desde chiquita en la tele, y ahorita estar trabajando con él es algo súper bizarro”. En el elenco también vienen nombres que elevan el hype: Eugenia Cauduro, Juan Martín Jauregui, Luz María Jerez y un bloque juvenil que, según ella, “está increíble”.

Fechas clave: estreno en ViX y llegada a TV abierta
Gemma me explicó que el proyecto aún estaba en grabaciones y que el cierre de rodaje ocurría a finales de enero, con un giro que hoy se siente muy 2026: terminar de grabar y estrenar casi de inmediato.
Lo mejor para maratonear: la novela llega primero a ViX a partir del 16 de enero. Y para quienes son de “tele abierta y horario clásico”, el estreno en televisión será el 2 de febrero.
Gema Garoa: una trayectoria que se fue construyendo paso a paso
Si algo deja claro este papel es que Gema llega con oficio. Se formó en el Centro de Educación Artística de Televisa, donde fue seleccionada en 2010 y egresó en 2013. Luego vinieron los unitarios y, poco a poco, personajes con más peso: Pasión y poder (2015), Sin rastro de ti (2016), Mi adorable maldición (2017), La jefa del campeón (2018) y más. Semblanza_Gema Gaora
Ahora, con Marcela, la actriz lo dice sin rodeos: siente que es “la última vez” que le regalan un personaje así de emocionalmente exigente, una mujer “ultrajada”, con la autoestima en el piso… y con muchísimo espejo para el público.
Y eso, justo eso, es lo que vuelve irresistible a una telenovela cuando está bien contada: el drama no como chisme, sino como reflejo.
Si quieres una historia que te atrape desde el conflicto central —y un personaje que te obligue a preguntarte “¿por qué juzgué tan rápido?”—, Hermanas, un amor compartido viene lista para convertirse en tu nuevo ritual.
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