¿Amigo o algoritmo? Los riesgos invisibles de que tus hijos confíen en un chatbot

Con casi 700 millones de usuarios semanales, la Inteligencia Artificial se ha convertido en el nuevo «compañero» de las infancias; expertos advierten sobre el impacto emocional y la privacidad de los menores.

Por: Rodrigo Pujol

La Inteligencia Artificial dejó de ser un tema de ciencia ficción para convertirse en el tutor, consejero y, a veces, «amigo» de los más pequeños. Según un estudio reciente, el 64% de los niños ya utiliza herramientas de IA generativa para hacer sus deberes o buscar consejos. Sin embargo, esta cercanía digital está encendiendo las alarmas de los especialistas en ciberseguridad. ESET, líder en detección de amenazas, advierte que la línea entre la herramienta y la persona se está borrando peligrosamente para las mentes en desarrollo.

“No se puede dar por sentado que todas las plataformas cuentan con medidas de seguridad adecuadas para los infantes”, advierte Martina López, Investigadora de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica. El riesgo no es solo técnico, sino profundamente psicológico. Los chatbots están programados para complacer, lo que puede crear una burbuja que amplifique trastornos alimentarios o pensamientos intrusivos si el menor busca consuelo en la máquina en lugar de en su entorno humano.

Las señales de alerta en casa Como adultos responsables, es vital observar el comportamiento de los niños frente a la tecnología. ESET comparte algunos focos rojos que indican una relación poco saludable con la IA:

  • Antropomorfismo: El niño habla del chatbot como si fuera una persona real con sentimientos.
  • Aislamiento social: Prefiere pasar tiempo con la IA que con sus amigos o familiares.
  • Validación de noticias falsas: Repite como «hechos» información errónea o alucinaciones de la IA.
  • Consultas sensibles: El historial muestra preguntas sobre salud mental o enfermedades graves dirigidas al bot.

Privacidad: Un rastro digital imborrable Otro punto crítico es la privacidad. Todo lo que un niño escribe en un chat queda almacenado en los servidores del proveedor. Si un menor comparte información personal o financiera, esos datos podrían ser pirateados o utilizados por terceros. «Lo mejor es minimizar lo que se comparte con un bot, tal como lo haríamos en las redes sociales», señalan los expertos.

Educación antes que prohibición Aunque muchas jurisdicciones restringen el uso de chatbots a mayores de 13 años, la realidad es que los niños encuentran formas de acceder. Ante esto, Luis Lubeck, vocero de Argentina Cibersegura, enfatiza que las conversaciones importan más que los controles. El acompañamiento debe ser abierto y sin confrontación, enseñándoles a pensar de forma crítica y a nunca sustituir una charla con sus padres por una sesión con una máquina.

En Thunder sabemos que la tecnología es un aliado poderoso, pero en el centro del mundo emocional de un niño siempre debe haber un ser humano. La IA puede ayudar con la tarea, pero nunca podrá dar el consejo empático que solo un padre o un maestro pueden ofrecer.

Para más guías sobre cómo proteger a los menores en la red, puedes visitar iniciativas como Digipadres de ESET, un espacio diseñado para cerrar la brecha digital entre generaciones.

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