El bloqueo en el Estrecho de Ormuz y la intensificación del conflicto con Irán amenazan con frenar los recortes de tasas de interés y revivir el fantasma de la estanflación global.
Por: Rodrigo Pujol
El optimismo que los mercados financieros respiraban a inicios de año se ha disipado ante el rugido de los tambores de guerra en Medio Oriente. Con el precio del barril de petróleo superando los US$100 y el gas natural en Europa duplicando su valor en apenas semanas, los analistas de Janus Henderson, Adam Hetts y Oliver Blackbourn, advierten que la economía global se enfrenta a un punto de inflexión crítico que podría alterar el rumbo de la política monetaria en 2026.
La parálisis en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más vital para el suministro energético mundial, no es solo una cuestión de bloqueos militares. La falta de seguros para los buques y el temor por la seguridad de las flotas han forzado a las navieras a evitar la zona, estrangulando el flujo de hidrocarburos y disparando los costos de logística a nivel internacional.
Incertidumbre estratégica y riesgos de mercado
La falta de claridad sobre los objetivos finales de Estados Unidos e Israel —que oscilan entre desmantelar el programa nuclear iraní y promover un cambio de régimen— mantiene a los inversores en un estado de nerviosismo constante.
- Liderazgo de línea dura: La elección de un nuevo líder supremo en Irán reduce las esperanzas de una desescalada rápida.
- Resistencia militar: Irán ha señalado capacidad para mantener su respuesta bélica por al menos seis meses, un plazo mucho mayor al que los mercados habían descontado inicialmente.
- Presión política en EE. UU.: Con las elecciones de medio término en el horizonte, el gobierno de Donald Trump podría verse forzado a buscar una «victoria rápida» para estabilizar los precios de la gasolina y evitar un castigo electoral por el costo de vida.
Ganadores y perdedores en el tablero financiero
El impacto de este conflicto no es uniforme y está reconfigurando las carteras de inversión de manera acelerada:
- Fortaleza del Dólar: La moneda estadounidense se consolida como refugio, dado que EE. UU. cuenta con mayor resiliencia energética que Europa o Asia.
- Bonos y Tasas: El temor a la inflación ha elevado los rendimientos de los bonos. En Reino Unido, lo que hace semanas se veía como una inminente baja de tasas, hoy se discute como un posible aumento.
- Mercados Bursátiles: Las bolsas asiáticas y europeas, más dependientes de la energía importada, están bajo presión. Por el contrario, en EE. UU. se observa una rotación de acciones de crecimiento hacia acciones de valor.
El riesgo de la estanflación
El mayor temor de los gestores de fondos es la estanflación: un escenario donde el crecimiento económico se estanca debido a los altos costos operativos, mientras que la inflación sigue subiendo impulsada por la energía, los fertilizantes y los productos químicos. Con las valoraciones de las bolsas cotizando entre un 15% y 30% por encima de sus promedios históricos, el margen de error es mínimo.
En Thunder sabemos que en tiempos de volatilidad, la información precisa es el activo más valioso. El conflicto en Medio Oriente ha dejado de ser un riesgo geopolítico para convertirse en el principal driver de la economía familiar y global. Estabilizar los precios de la energía será la prioridad absoluta para evitar que este 2026 se convierta en un año de retroceso económico.
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