Una sola pila puede contaminar cientos de miles de litros de agua y afectar a generaciones enteras
Por Rodrigo Pujol Del Toro
La separación de basura dejó de ser una recomendación para convertirse en una obligación en la Ciudad de México. Con la nueva normativa, la capital busca reducir el impacto ambiental de los residuos, y dentro de esta clasificación hay un punto crítico que suele pasarse por alto: el manejo correcto de las pilas usadas.
Aunque pequeñas, las pilas representan uno de los residuos más contaminantes del hogar. Para dimensionar su impacto, basta un dato: una sola pila puede contaminar hasta 167 mil litros de agua, el equivalente al consumo de una persona durante 229 años. El caso más grave es el de la pila botón, común en relojes, audífonos y controles, capaz de contaminar hasta 600 mil litros de agua, suficientes para 800 años de consumo humano. Un objeto que dura horas en uso puede afectar al planeta por generaciones si se desecha incorrectamente.
Con la entrada en vigor de la separación obligatoria de residuos en la Ciudad de México, la responsabilidad ciudadana cobra un nuevo peso. Tirar pilas a la basura común implica el riesgo de que terminen en tiraderos, drenajes, barrancas o cuerpos de agua, liberando metales pesados y sustancias tóxicas al ambiente.
Para evitarlo, existe una alternativa segura, accesible y probada: IMU Recicla, el programa de acopio de pilas usadas más grande de América Latina abierto al público. Desde 2007, Grupo IMU, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX, ha logrado recolectar más de 1,400 toneladas de pilas, evitando que estos residuos altamente contaminantes lleguen al entorno natural.
Actualmente, IMU Recicla cuenta con más de 800 puntos de recolección distribuidos en la capital y otras ciudades del país. En ellos, cualquier persona puede depositar sus pilas usadas de forma gratuita. Una vez recolectadas, las pilas son trasladadas a plantas especializadas, donde se clasifican, reciclan y neutralizan adecuadamente sus componentes tóxicos, permitiendo incluso la recuperación de materiales.
En el contexto de esta nueva regulación, el mensaje es claro: todos podemos ser parte de la solución. Guardar las pilas usadas en un frasco en casa, llevarlas periódicamente a un contenedor de IMU Recicla y compartir esta información con vecinos, amigos y familiares puede generar un impacto real y medible.
Cuidar el planeta no siempre requiere grandes acciones. A veces empieza con gestos pequeños, cotidianos y conscientes. Hoy, desechar correctamente una pila es una de las decisiones más simples —y más importantes— que podemos tomar para reducir la contaminación y proteger el futuro.
Para ubicar el punto de acopio más cercano, consulta imu.com.mx/imurecicla.
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