Brasil, México y Perú están entre los países más afectados por malware roba-credenciales; expertos advierten que el acceso a un correo puede abrir la puerta a bancos, plataformas corporativas y datos médicos

Por Rodrigo Pujol Del Toro
En plena era de la hiperconectividad, el robo de credenciales se ha convertido en una de las amenazas más persistentes y rentables para el cibercrimen. Solo en el último año se reportaron más de 2.6 millones de credenciales comprometidas en Latinoamérica, y México figura entre los países más impactados por malwares especializados en el robo de información.
De acuerdo con especialistas de ESET, el acceso a una sola cuenta de correo electrónico puede escalar rápidamente hacia servicios bancarios, plataformas corporativas, información financiera e incluso historiales médicos. La contraseña ya no es solo una llave: es la puerta completa a tu identidad digital.
Tres métodos que están dominando el robo de contraseñas
1. Ingeniería social: el engaño perfecto
El phishing sigue siendo el método más utilizado. Correos electrónicos o mensajes que aparentan provenir de bancos, aerolíneas o plataformas reconocidas apelan a la urgencia: pagos rechazados, cuentas bloqueadas o supuestos problemas técnicos.
El objetivo es claro: que el usuario entregue voluntariamente sus datos en sitios falsos que imitan con precisión la identidad visual de empresas legítimas.
Incluso los anuncios patrocinados en buscadores pueden ser trampas. Al pagar por visibilidad, los atacantes colocan páginas fraudulentas entre los primeros resultados, engañando incluso a usuarios precavidos.
2. Malware silencioso: el robo que no ves venir
Otra vía frecuente es la instalación de infostealers, keyloggers y spyware que operan en segundo plano. Una vez comprometido el dispositivo, estos programas recolectan contraseñas almacenadas en navegadores, datos de autocompletado, sesiones activas y credenciales de aplicaciones.
En 2025, los troyanos bancarios superaron las 650 mil detecciones únicas en la región, con una familia particularmente activa responsable de más de 110 mil casos.
El riesgo aquí no es una sola cuenta, sino todas las que el usuario utilice mientras el equipo esté infectado.
3. Filtraciones en organizaciones: el efecto dominó
Cuando una base de datos empresarial es vulnerada, las credenciales pueden circular durante años en foros clandestinos. Incluso si las contraseñas están cifradas, los correos y nombres de usuario filtrados se convierten en material para ataques de relleno de credenciales o fuerza bruta.
La reutilización de claves sigue siendo uno de los mayores errores digitales.
Cómo reducir el riesgo en 2026
Los expertos coinciden: la prevención no depende de una sola acción, sino de una combinación de prácticas.
• Usar contraseñas únicas y robustas para cada servicio.
• Activar la autenticación multifactor siempre que sea posible.
• Desconfiar de mensajes inesperados y enlaces sospechosos.
• Utilizar gestores de contraseñas en lugar de almacenarlas en texto plano.
• Mantener sistemas y aplicaciones actualizadas.
• Revisar accesos y activar alertas de inicio de sesión.
Si tu contraseña ya fue robada, actúa de inmediato
El tiempo es determinante. Cambiar las claves afectadas (y todas donde se haya usado la misma), cerrar sesiones activas, desautorizar dispositivos y escanear los equipos con herramientas de seguridad puede marcar la diferencia entre un incidente aislado y un fraude mayor.
“El robo de contraseñas sigue evolucionando al ritmo de nuestra vida digital. La educación y las buenas prácticas son clave para proteger nuestra identidad e información”, advierten desde ESET.
En 2026, la ciberseguridad ya no es un tema exclusivo de empresas: es parte del día a día. Porque en un mundo donde todo está conectado, tu contraseña vale más de lo que imaginas.
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