Con más de 2,226 horas trabajadas al año, el país lidera la carga laboral en la OCDE, mientras empresas apuestan por bienestar, flexibilidad y diseño inteligente de espacios
Por Rodrigo Pujol Del Toro
México encabeza el ranking de los países que más trabajan dentro de la OCDE. Con más de 2,226 horas laborales anuales por persona, el país supera por cerca de 500 horas el promedio de las economías avanzadas. A esto se suma una jornada semanal promedio de 42.2 horas, consolidando una cultura de alta dedicación… pero no necesariamente de mayor productividad.
En 2026, esta realidad abre una conversación urgente: trabajar más no siempre significa rendir mejor.
Hiperconectividad y fatiga digital: el nuevo desafío
La digitalización acelerada del trabajo transformó la dinámica laboral. Jornadas extensas ahora conviven con reuniones virtuales constantes, mensajes fuera de horario y una disponibilidad permanente que diluye los límites entre vida personal y profesional.
El resultado es visible: altos niveles de fatiga digital, saturación cognitiva y estrés laboral. Una gran proporción de trabajadores mexicanos reporta agotamiento asociado a la presión constante y la hiperconectividad.
Lejos de cuestionar el compromiso del talento mexicano, esta situación revela una evolución en las expectativas. En 2026, los profesionales no solo buscan estabilidad, sino entornos que les permitan rendir de manera sostenible.
El nuevo enfoque: productividad inteligente
La conversación laboral está migrando hacia conceptos como eficiencia, enfoque profundo y bienestar estratégico. Más del 54% de los trabajadores ha declarado experimentar frustración laboral, mientras que la falta de flexibilidad se mantiene como una de las principales inconformidades.
Para líderes empresariales, esto representa una oportunidad histórica: transformar las largas jornadas en productividad inteligente, apoyada en mejores espacios, políticas claras y esquemas híbridos bien estructurados.
“México tiene la oportunidad de liderar una nueva conversación sobre cómo convertir el esfuerzo en valor sostenible”, señala Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.
El espacio físico como ventaja competitiva
En el nuevo panorama laboral, el diseño del espacio deja de ser un tema inmobiliario y se convierte en infraestructura estratégica. Oficinas pensadas para:
- Reducir la fatiga digital
- Fomentar la colaboración intencional
- Permitir concentración profunda
- Integrar momentos de desconexión saludable
se posicionan como herramientas clave para atraer y retener talento.
Los modelos híbridos ya no son experimentales. Actualmente, una parte significativa de colaboradores acude entre uno y tres días a la oficina, lo que obliga a rediseñar el entorno presencial para que realmente aporte valor.
Bienestar como estrategia, no como beneficio adicional
En 2026, el bienestar deja de ser un “extra” y se consolida como un factor central de competitividad. Las empresas que entiendan que el equilibrio impulsa el desempeño tendrán una ventaja clara, especialmente en un mercado donde el talento valora cada vez más la flexibilidad y la salud mental.
México cuenta con una enorme energía laboral. El siguiente paso es canalizarla hacia una productividad sostenible, apoyada en cultura organizacional, tecnología bien gestionada y espacios diseñados con intención.
Porque si el país ya lidera en horas trabajadas, ahora puede liderar en algo más importante: trabajar mejor, no solo más.
#TrabajoHíbrido
#ProductividadInteligente
#BienestarLaboral
#WeWork
#EquilibrioLaboral