El diferencial de tasas frente a economías avanzadas vuelve a colocar al peso mexicano como una de las divisas más atractivas del año
Por Rodrigo Pujol Del Toro
El súper peso vuelve a escena en 2026. En un entorno internacional marcado por mayor apetito por riesgo, ajustes en las expectativas monetarias y un dólar que ha perdido impulso, la moneda mexicana se fortalece frente a divisas de economías avanzadas y consolida su atractivo para los flujos de inversión global.
De acuerdo con el área de análisis económico de Banamex, el reciente desempeño del peso no responde a una debilidad abrupta del dólar, sino a un cambio en la narrativa global. La estabilidad del billete verde en meses recientes, combinada con tasas de interés elevadas en México, ha detonado un renovado interés por monedas de mercados emergentes, entre ellas el real brasileño, el rand sudafricano y, de manera destacada, el peso mexicano.
Uno de los factores clave detrás de este movimiento es la expectativa de que las tasas de interés en México se mantengan alrededor de 7% durante el resto de 2026, con la posibilidad de un ajuste al alza hacia la segunda mitad de 2027. Este escenario amplía el diferencial frente a Estados Unidos y otras economías avanzadas, incentivando la búsqueda de mayores rendimientos por parte de inversionistas internacionales.
El resultado ya se refleja en los números. En lo que va del año, el peso acumula una ganancia cercana a 3%, cerrando recientemente alrededor de 17.49 pesos por dólar. Ante este contexto, Banamex ajustó a la baja sus proyecciones para el tipo de cambio, estimándolo en 18.36 pesos por dólar al cierre de 2026 y en 18.73 para 2027, niveles menores a los previstos anteriormente.
En paralelo, el dólar enfrenta un entorno menos favorable. La institución financiera explica que ha resurgido la estrategia de “vender Estados Unidos”, impulsada por factores como la incertidumbre comercial, el crecimiento de la deuda estadounidense, dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo y los constantes cuestionamientos a la autonomía de la Reserva Federal. Aunque a inicios de 2026 el dólar mostró una ligera apreciación, esta tendencia se revirtió recientemente por el aumento de tensiones comerciales y geopolíticas, ubicándolo incluso por debajo de su nivel de cierre de 2025.
Este reacomodo global también ha beneficiado a otras monedas consideradas refugio alternativo. Durante 2025 se observaron flujos hacia divisas como el euro, la corona sueca, el franco suizo y la moneda danesa. En el caso del euro, Banamex estima que podría ubicarse alrededor de 1.19 dólares hacia finales de 2026, reforzando la idea de un mercado cambiario más diversificado y menos dependiente del dólar.
En este nuevo mapa financiero, el peso mexicano vuelve a destacar como una moneda con fundamentos sólidos, altas tasas reales y un papel protagónico dentro del universo emergente. Para inversionistas y analistas, el regreso del súper peso no es casualidad, sino el reflejo de un entorno donde el rendimiento, el riesgo y la geopolítica redefinen las reglas del juego.
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