En México, hasta el 85% de los adultos entre 40 y 60 años vive con sobrepeso u obesidad; prevenir hoy es proteger la autonomía del mañana
Por Rodrigo Pujol Del Toro
México envejece… y también gana peso. La combinación puede ser peligrosa. Mientras la población adulta mayor crece, la obesidad se consolida como uno de los principales riesgos para la calidad de vida, no solo por los kilos de más, sino por el impacto silencioso que tiene en la autonomía, la movilidad y la salud metabólica.
De acuerdo con la Ensanut 2022, los adultos entre 40 y 60 años concentran la mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en el país, alcanzando hasta un 85%. Este dato no es menor: quienes llegan a los 60 años con exceso de peso forman parte de un grupo especialmente vulnerable a complicaciones que pueden acelerar el deterioro físico y reducir la independencia.
No se trata solo del IMC, sino de funcionalidad y calidad de vida
Con el envejecimiento, el cuerpo cambia. Aumenta la grasa corporal y disminuye la masa muscular, incluso cuando el peso total parece estable. Por eso, los indicadores tradicionales como el Índice de Masa Corporal deben interpretarse con cautela en adultos mayores.
Perder peso no siempre es la respuesta automática. La decisión debe partir de una evaluación médica que considere funcionalidad, fuerza, movilidad y estado general de salud.
El médico bariatra David Montalvo Castro, especialista en Medicina Cannábica, advierte que en México factores sociales como la soledad, la angustia o la inseguridad económica influyen directamente en los hábitos alimenticios. El resultado: mayor consumo de ultraprocesados y carbohidratos refinados, lo que potencia el riesgo metabólico.
Las enfermedades que llegan cuando el peso se descontrola
La obesidad en adultos mayores no es solo un tema estético. Está vinculada con:
Hipertensión arterial
Diabetes tipo 2
Dislipidemias y enfermedades cardiovasculares
Osteopenia y osteoporosis
Insomnio y fatiga crónica
Deterioro dental y, en algunos casos, desnutrición
El impacto no es solo clínico. También afecta la independencia. Caminar menos, depender más, limitar actividades sociales… todo suma.
Prevención personalizada: la clave está en el acompañamiento
Según el especialista, el abordaje debe ser integral. Es indispensable considerar:
Estado general de salud
Condición dental
Nivel socioeconómico
Grado de obesidad
Capacidad funcional
Una estrategia efectiva combina alimentación equilibrada, actividad física adaptada y seguimiento médico especializado. En algunos casos, alternativas complementarias pueden ayudar a mejorar dolores reumáticos o bienestar general, siempre bajo supervisión profesional.
Qué sí debería estar en el plato
Una alimentación pensada para adultos mayores debe priorizar:
Frutas y verduras frescas
Cereales integrales
Legumbres
Pescados ricos en omega-3
Frutos secos
Lácteos bajos en grasa
Más que una dieta restrictiva, se trata de construir hábitos sostenibles que mantengan energía y autonomía.
Porque al final, atender la obesidad en adultos mayores no es una cuestión de números en la báscula, sino de preservar independencia, movilidad y dignidad.
Envejecer con salud no es casualidad: es resultado de decisiones diarias, acompañamiento profesional y una visión preventiva que empieza mucho antes de la tercera edad.
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