Cuando la atención escasea, la utilidad se convierte en el nuevo poder digital
Por Rodrigo Pujol Del Toro
Hubo un momento en que el contenido competía por llamar la atención. Hoy, esa competencia no solo continúa: se volvió brutal. En un ecosistema saturado de branded content, mensajes aspiracionales y discursos que buscan vender algo —todo el tiempo—, la atención se transformó en el recurso más escaso. Y en medio de ese ruido constante, comenzó a destacar un tipo de contenido que no promete inspirar ni entretener, sino servir. Así nace el Content Utility.
“Durante años confundimos impacto con utilidad. Creamos mensajes para llamar la atención, pero no para acompañar decisiones reales”, explica Eduardo Núñez Santiago, Influencer Marketing Director de another para México y LATAM. “Hoy las personas no quieren que las sorprendan, quieren que las ayuden. Y esa diferencia lo cambia todo”.
El Content Utility responde a una lógica clara: si algo no te ayuda a entender, decidir o avanzar, simplemente se ignora. En feeds infinitos, la gente ya no guarda contenidos “bonitos” o “emocionales”; guarda tutoriales, guías, explicaciones claras y respuestas concretas. La utilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en el principal filtro de relevancia.
Los datos respaldan este cambio. El Digital 2025 Global Overview Report muestra que las audiencias consumen contenido de manera cada vez más selectiva, priorizando aquello que aporta valor práctico frente a mensajes comerciales repetitivos. En este contexto, el contenido útil no compite por likes: compite por confianza.
Este giro también redefinió quién puede generar valor. El auge del contenido utilitario abrió la puerta a una verdadera democratización de la creación: hoy destacan voces que hablan desde la experiencia real. Carpinteros explicando procesos, abogados orientando decisiones patrimoniales, expertos financieros resolviendo dudas concretas o profesionales de nicho compartiendo conocimiento aplicado. Menos espectáculo, más profundidad. Menos audiencias masivas, más comunidades sólidas.
“El content utility abrió la puerta para que muchas más voces puedan generar valor, pero eso no significa que todo contenido experto funcione por sí solo”, aclara Núñez Santiago. “La diferencia está en el acompañamiento estratégico. Sin guía, la utilidad se diluye; con ella, se construyen comunidades y credibilidad real”.
Para las marcas, el reto es profundo. Ya no se trata de ocupar todos los espacios ni de imponer un discurso, sino de habilitar, curar y amplificar las voces que realmente resuelven. La autoridad ya no se construye desde el volumen, sino desde la capacidad de ofrecer soluciones claras a audiencias cada vez más exigentes.
A este escenario se suma la evolución tecnológica. Insights recientes de Google confirman que la inteligencia artificial está transformando la forma en que las personas buscan información y toman decisiones, favoreciendo experiencias más claras, comprensibles y útiles. En este nuevo entorno, el contenido que no resuelve simplemente no compite.
En 2026, el éxito del contenido ya no se medirá por su capacidad de entretener o inspirar, sino por su impacto práctico en la vida cotidiana. Las marcas que entiendan esta transformación dejarán de pelear por atención para comenzar a construir relevancia sostenida. La pregunta ya no es quién habla más fuerte, sino quién está realmente dispuesto a ayudar.
#ContentUtility #MarketingDigital #EstrategiaDeContenido #EconomíaDeLaAtención #BrandRelevance #Tendencias2026