Cada 13 de febrero se conmemora el Día Internacional del Preservativo, una fecha que hoy va más allá del riesgo y abraza el disfrute responsable
Por Rodrigo Pujol Del Toro
Cada 13 de febrero se conmemora el Día Internacional del Preservativo, una fecha que nació para promover la salud sexual, derribar mitos y fortalecer una cultura de cuidado en las relaciones íntimas. Pero en 2026, la conversación ya no se centra solo en el miedo o en lo que puede salir mal. Hoy el enfoque es más claro: protegerse también puede ser parte del placer.
El preservativo —masculino o femenino— sigue siendo uno de los métodos de barrera más accesibles y eficaces para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, y evitar embarazos no planeados. Sin embargo, el discurso evoluciona: usar condón no significa apagar la pasión, sino vivirla con mayor libertad.
Menos ansiedad, más conexión
Durante años, el mensaje fue preventivo y casi alarmista. Y aunque la información es necesaria, la experiencia íntima también se construye desde la tranquilidad mental. Cuando desaparece la preocupación por riesgos, el cuerpo se relaja. Y cuando hay menos ansiedad, hay más presencia, conexión y disfrute.
La seguridad no compite con el deseo. Lo potencia.
Integrar el preservativo como parte natural del encuentro permite que ambas personas se concentren en lo importante: el momento compartido. Porque el placer no debería estar ligado a la culpa ni al miedo.
El condón también evolucionó
La idea de que “todos son iguales” quedó en el pasado. Hoy existen opciones pensadas para diferentes sensaciones, preferencias y cuerpos: materiales ultradelgados, texturas, distintos ajustes e incluso variantes diseñadas para intensificar la experiencia.
Elegir juntos cuál usar puede convertirse en parte del juego. Es comunicación, es complicidad y es también una forma de consentimiento activo. La conversación previa no enfría el momento; lo construye.
Cuidar es un acto de respeto
Hablar de preservativos en 2026 también implica hablar de consentimiento, bienestar emocional y responsabilidad compartida. Usarlo no es solo evitar riesgos, es reconocer que el autocuidado es parte del amor propio y del respeto hacia la otra persona.
El Día del Preservativo se convierte así en una oportunidad para cambiar la narrativa: pasar del temor a la información; del tabú al diálogo abierto; del silencio al placer consciente.
En este contexto, plataformas como JOYclub, comunidad sexopositiva con presencia en México, impulsan una conversación libre de prejuicios donde el consentimiento, la seguridad y el disfrute van de la mano. Con más de 6.5 millones de miembros a nivel global, promueve espacios donde explorar la sexualidad desde la información y el respeto es parte esencial de la experiencia.
Porque protegerse no está peleado con la sensualidad ni con la espontaneidad. Al contrario: puede convertirse en el aliado principal para vivir el deseo con mayor intensidad.
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