El nombre que cambió para siempre la historia de los Patriots y los Seahawks, y se convirtió en sinónimo de resiliencia en la NFL
Por Rodrigo Pujol Del Toro
Cuando se habla de momentos que definieron a la NFL, pocos son tan instantáneamente reconocibles como aquella intercepción en la yarda uno que selló el Super Bowl XLIX. En el centro de esa jugada estaba Malcolm Butler, un jugador que pasó de trabajar en un restaurante de pollo frito a convertirse en el héroe inesperado de uno de los partidos más épicos de la historia del futbol americano.
Con el Super Bowl LX reviviendo el duelo entre New England Patriots y Seattle Seahawks, la figura de Butler vuelve a escena como recordatorio de que las leyendas no siempre nacen como estrellas… a veces se construyen desde abajo, turno a turno.
Malcolm Butler nació en Vicksburg, Mississippi, el 2 de marzo de 1990. Creció como el menor de cinco hermanos, criado por una madre soltera, con la presión constante de salir adelante y ayudar a su familia. Su camino al profesionalismo estuvo lejos de ser lineal: tras problemas disciplinarios fue expulsado del equipo de Hinds Community College y, en ese punto crítico, comenzó a trabajar en Popeyes, preparando pollo frito para poder sostenerse económicamente.
Lejos de rendirse, Butler siguió insistiendo. Pasó por Alcorn State, regresó a Hinds y finalmente encontró estabilidad en la University of West Alabama, donde durante tres años pulió su talento como esquinero. Aun así, ningún equipo apostó por él en el Draft. Nadie… excepto los Patriots.
Nueva Inglaterra lo firmó como jugador no seleccionado, con un contrato modesto y un lugar casi invisible en la rotación defensiva. Era el sexto cornerback del roster. Un nombre más. Hasta que dejó de serlo.
En su temporada de novato, Butler fue ganando confianza y minutos. Y entonces llegó el Super Bowl XLIX. Con Seattle a una yarda del touchdown del triunfo, Russell Wilson lanzó el pase que parecía definitivo. Butler leyó la jugada, se adelantó y realizó una de las intercepciones más famosas en la historia del deporte. Final. Campeonato. Inmortalidad.
Al año siguiente, Butler fue titular y pieza clave en el Super Bowl LI, la histórica remontada ante Atlanta. Dos anillos, una historia improbable y un lugar asegurado en la narrativa grande de la NFL. Más tarde, firmó un contrato millonario con los Tennessee Titans, donde confirmó que lo suyo no había sido suerte: intercepciones ante quarterbacks de élite, liderazgo defensivo y presencia constante en postemporada.
Butler se retiró oficialmente en 2024, pero su impacto va más allá del campo. Hoy apoya comunidades en Mississippi, organiza campamentos infantiles y colabora con programas de desarrollo deportivo. Su historia sigue funcionando como ejemplo de que el talento necesita oportunidad, pero la resiliencia es la que marca la diferencia.
De Popeyes al trofeo Lombardi. De anónimo a héroe eterno. Malcolm Butler no solo definió un Super Bowl: redefinió lo que significa creer cuando nadie más lo hace.
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