La nueva CURP con huellas, reconocimiento facial y escaneo del iris cambiará la forma en que haces trámites en México. No hacerlo a tiempo puede frenar apoyos, bancos y servicios de salud.
Por: Rodrigo Pujol
El arranque de 2026 marca uno de los cambios administrativos más relevantes de los últimos años en México: la implementación obligatoria de la CURP biométrica, un documento que integrará huellas dactilares, reconocimiento facial y escaneo del iris como nueva base de validación de identidad en el país. De acuerdo con autoridades federales, esta transición busca reducir el robo de identidad, eliminar registros duplicados y blindar padrones de programas sociales, un problema que por años ha generado inconsistencias en apoyos, bancos y servicios públicos.
La nueva CURP comenzó a tramitarse desde enero en módulos autorizados por Registro Nacional de Población (RENAPO), bajo la coordinación de la Secretaría de Gobernación (SEGOB). A partir de febrero de 2026, la CURP tradicional en papel dejará de ser válida para trámites considerados críticos, lo que convierte este proceso en una prioridad inmediata, especialmente para adultos mayores, personas que reciben apoyos del gobierno o quienes dependen de servicios de salud.
La CURP biométrica no sustituye tu clave actual, pero la vincula de forma obligatoria a tus datos físicos, haciendo que cada registro sea único y verificable. Según autoridades, durante años se han detectado beneficiarios duplicados, suplantaciones de identidad y errores en bases de datos, afectando tanto a ciudadanos como a instituciones. Este nuevo sistema busca cerrar esos vacíos.
El impacto será mayor en adultos mayores, beneficiarios de la Pensión para el Bienestar, usuarios frecuentes de servicios bancarios, personas que necesitan pasaporte y derechohabientes del IMSS o el ISSSTE. En estos casos, la CURP biométrica se convertirá en la llave principal de validación de identidad.
¿Y qué pasa si no la tramitas a tiempo? No tenerla no cancela derechos, pero sí puede frenar o retrasar procesos esenciales. En bancos, por ejemplo, podría haber problemas para abrir cuentas, renovar tarjetas o solicitar créditos, ya que las instituciones financieras ya están integrando validación biométrica. En apoyos sociales, aunque el derecho se mantiene, podrían presentarse retrasos en pagos, revisiones adicionales o bloqueos temporales por falta de validación. En trámites como el pasaporte, la Secretaría de Relaciones Exteriores ya cruza información con RENAPO, por lo que sin CURP biométrica validada no se podrá emitir ni corregir datos.
En el sector salud, la implementación de huellas y validación facial podría provocar dificultades para agendar citas, afiliarse o actualizar datos, precisamente para evitar duplicidades. Todo esto convierte a la CURP biométrica en un documento clave para la vida cotidiana en 2026.
El trámite es gratuito y personal. De forma general, se solicita identificación oficial vigente, acta de nacimiento certificada, CURP y comprobante de domicilio reciente. El proceso incluye la captura directa de datos biométricos. Para ubicar tu módulo más cercano, se recomienda acudir al Registro Civil de tu estado o consultar la información oficial en www.gob.mx/segob.
Las autoridades recomiendan no esperar a febrero, ya que conforme se acerque la fecha límite aumentarán las filas, la saturación de módulos y los retrasos. También es clave revisar previamente que tus datos coincidan en acta y CURP; si hay errores, el trámite se detiene hasta corregirlos, lo que puede alargar el proceso.
Hay que aclarar qué es verdad y qué no sobre este cambio. Es cierto que la CURP biométrica es real, integra datos físicos y será obligatoria de forma progresiva. Lo falso es que te quitarán la pensión, te borrarán del sistema, tenga costo o aplique solo a adultos mayores. Nada de eso ha sido confirmado oficialmente.
En la práctica, la CURP biométrica no sustituye al INE ni al pasaporte, pero sí funcionará como el registro base al que se conectarán bancos, programas sociales, salud, educación y migración. Es decir, será el punto de partida para confirmar tu identidad en casi cualquier trámite.
En pocas palabras: no tramitar la CURP biométrica no te borra, pero sí puede dejarte fuera de procesos esenciales, desde cobrar un apoyo hasta validar una cuenta bancaria o recibir atención médica sin contratiempos. Hacerlo con tiempo es hoy una forma de proteger tu información, tu estabilidad y tu acceso a servicios básicos.
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