Invertir en 2026 no es blanco o negro: CETES y GBM juegan roles distintos según tu perfil, tus metas y cuánto riesgo estás dispuesto a asumir
Por Rodrigo Pujol
Con el arranque de 2026, una de las preguntas más frecuentes entre quienes buscan cuidar —y hacer crecer— su dinero es clara: ¿conviene más invertir en CETES o usar una plataforma como GBM? Aunque suelen presentarse como opciones opuestas, la realidad es que cada una responde a necesidades financieras muy distintas y, bien combinadas, pueden convertirse en una estrategia sólida.
Los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES) siguen siendo uno de los instrumentos más seguros del mercado mexicano. Al estar respaldados por el Gobierno federal, su riesgo es considerado mínimo y ofrecen rendimientos estables que históricamente han logrado mantenerse por encima de la inflación. En 2026, las tasas se mueven alrededor de 7% a 7.5% anual, dependiendo del plazo, que puede ir de 28 a 364 días, de acuerdo con subastas del Banco de México.
Uno de sus mayores atractivos es la accesibilidad: desde 100 pesos puedes invertir a través de www.cetesdirecto.com, sin comisiones y con total control desde una plataforma oficial. Esto los convierte en una puerta de entrada ideal para perfiles conservadores, personas que inician su camino financiero o quienes priorizan seguridad y liquidez sobre rendimientos agresivos.
Sin embargo, el contexto de tasas a la baja ha encendido una alerta: aunque los CETES siguen siendo útiles para proteger capital, ya no necesariamente maximizan ganancias a largo plazo. Son un excelente “colchón financiero”, pero no siempre el motor principal de crecimiento patrimonial.
Del otro lado está GBM (Grupo Bursátil Mexicano), que no es un instrumento en sí, sino una plataforma que permite invertir en fondos, acciones, ETFs y portafolios diversificados, tanto en México como en mercados globales. Aquí el potencial de rendimiento es mayor, pero también lo es la volatilidad.
A través de www.gbm.com, es posible acceder a fondos de deuda como GBMRETO, que buscan superar ligeramente a los CETES mediante gestión activa, o a estrategias de renta variable que históricamente han generado rendimientos de dos dígitos en horizontes de mediano y largo plazo. En algunos casos, estos resultados pueden triplicar o más lo que ofrece un CETE tradicional, aunque con subidas y bajadas que no todos los inversionistas toleran.
GBM también ofrece productos como Smart Cash, que invierten en instrumentos de deuda con liquidez diaria, combinando cierta estabilidad con flexibilidad. Eso sí, a diferencia de CETESdirecto, aquí entran en juego comisiones y riesgo de mercado, factores clave que no deben ignorarse.
En el terreno fiscal, también hay diferencias. Los instrumentos de renta fija y los fondos o acciones no tributan igual, y el impacto del ISR puede variar según el tipo de rendimiento. Por eso, especialistas recomiendan evaluar no solo la tasa bruta, sino la ganancia neta real después de impuestos.
Entonces, ¿CETES o GBM? Si tu prioridad en 2026 es cuidar tu dinero sin sobresaltos, los CETES siguen siendo una apuesta sólida. Si, en cambio, buscas crecimiento patrimonial y puedes tolerar fluctuaciones, invertir a través de GBM abre la puerta a oportunidades mucho más amplias. La estrategia más inteligente no suele ser elegir uno u otro, sino combinar ambos según tu perfil, tus metas y tu horizonte de inversión.
Invertir no se trata de modas, sino de decisiones informadas. Y en 2026, entender la diferencia entre seguridad y crecimiento puede marcar la diferencia en tus finanzas personales.
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