La “Princesa del Pop” habría cerrado un acuerdo cercano a los 200 millones de dólares con Primary Wave, sumándose a la ola de artistas que monetizan su legado en la era del streaming.
Por Rodrigo Pujol
El legado musical de Britney Spears entra en una nueva etapa. De acuerdo con diversos medios estadounidenses, la cantante habría vendido los derechos de su catálogo a la editorial musical Primary Wave en un acuerdo firmado el pasado 30 de diciembre.
Aunque las cifras oficiales no han sido confirmadas públicamente, portales especializados como TMZ estiman que la operación rondaría los 200 millones de dólares, colocándola en la misma liga que otros acuerdos históricos recientes dentro de la industria.
El movimiento no es aislado: en 2023, Justin Bieber vendió su catálogo por una cantidad similar, marcando una tendencia que continúa creciendo entre las grandes estrellas del pop.
¿Qué incluye la venta?
El acuerdo abarcaría algunos de los mayores éxitos de la artista, canciones que no solo definieron una generación sino que siguen generando ingresos constantes en plataformas digitales, publicidad y cine:
- “…Baby One More Time”
- “Oops!… I Did It Again”
- “Toxic”
- “Circus”
- “Gimme More”
En la era del streaming, estos temas funcionan como activos financieros de largo plazo. Cada reproducción, licencia comercial o sincronización en cine y televisión genera regalías para los propietarios de los derechos editoriales.
Un nuevo capítulo tras la tutela
Tras permanecer bajo tutela legal durante 13 años (2008–2021), Britney ha estado reorganizando sus asuntos financieros y artísticos. Desde el fin del control judicial sobre su patrimonio, la cantante ha optado por mantenerse alejada de los escenarios y enfocarse en decisiones estratégicas sobre su legado.
La venta de su catálogo se interpreta como un paso lógico dentro de esa reorganización: convertir décadas de éxitos en liquidez inmediata, mientras una firma especializada gestiona la explotación comercial futura.
Una tendencia que redefine la industria musical
Britney se suma a una lista creciente de artistas que han vendido sus derechos musicales en los últimos años, entre ellos Bruce Springsteen, Bob Dylan, Shakira y la banda KISS.
El mercado vive un auge sin precedentes: los catálogos musicales son considerados inversiones estables y rentables, especialmente en un entorno donde el consumo digital mantiene vigentes canciones de hace más de 20 años.
Primary Wave, por su parte, se ha consolidado como uno de los compradores más activos de catálogos de alto perfil, apostando por administrar y expandir el valor cultural y comercial de estas obras.
Más allá de la cifra millonaria, la decisión de Britney Spears marca otro giro en su historia personal y profesional: una artista que pasó de fenómeno adolescente global a figura clave en la conversación sobre autonomía financiera en la industria del entretenimiento.
Y mientras el acuerdo se confirma oficialmente, una cosa es clara: su música sigue siendo un activo poderoso… y atemporal.
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